El zoológico de Mendoza, envuelto en un escándalo político y judicial por la ola de muertes sospechosas, perdió ayer a su habitante más famoso: el oso polar Arturo. ‘El preciado animal falleció por un desbalance hemodinámico, lo que desencadenó en una descompensación multisistémica‘, explicaron los especialistas.
Arturo estaba en estado delicado desde hace tiempo ya que las condiciones de hábitat no eran las adecuadas, y aún así
logró una supervivencia mayor a lo habitual para esta especie tanto en su hábitat natural como en cautiverio. Arturo vivió casi 31 años de edad cuando el promedio de esta especie vive unos 20 años en libertad y unos 26 en contexto de encierro.
Con 8 años de edad llegó al Zoológico de la provincia en el año 1993 y pasó 22 años de su vida en este paseo cuidado y atendido por el personal que lo acompañó en su crecimiento.
Durante los últimos días, el oso Arturo presentaba un cuadro médico terminal grave por su avanzada edad y diversas complicaciones físicas de deterioro. Entre otras pérdida total de apetito, consecuente disminución de su peso y pérdida de visión y olfato. Además de una fuerte infección bacteriana.
