‘Básicamente nuestro reclamo es para que esta familia Bravo no regrese al barrio. Por culpa de ellos pasó lo que pasó. Acá ninguno de los vecinos queremos que regresen, tampoco vamos a dejar que usurpen la vivienda dónde ellos vivían. Queremos justicia por Carlos y que el IPV le entregue esa casa a otra familia que lo necesite’. Eso dijo Jorge Sifuentes, el padrastro de Carlos Hidalgo (19, padre de 2 niños), el joven que murió el domingo al recibir un itakazo de un policía que intervino en una pelea entre su familia y unos vecinos en el Bº Teresa de Calcuta, Pocito. El hombre y otras 40 personas se reunieron ayer en la tarde para pedir que la familia que supuestamente originó esa pelea no regrese al barrio.

Los familiares y vecinos de Carlos Hidalgo se manifestaron frente a su casa en la manzana O sosteniendo fotos suyas y dejaron en claro que no quieren que los Bravos vuelvan. ‘Ellos originaron todo esto. Se quejan de que perdieron muebles y otras cosas en el incendio, pero quien me devuelve la vida de mi hijo. Nadie’, dijo entre lágrimas Silvana Hidalgo, la madre del joven fallecido. Por otro lado, Sifuentes agregó que comenzarán a hacer marchas para que ‘el caso no se olvide y para que se haga justicia’.

Todo estalló cuando Silvana Hidalgo se peleó ese día con una vecina que le debía plata de una remera. Luego se metieron sus familiares y en eso llegaron en moto los agentes Marcelo Tobares (detenido) y otro de apellido Mesa. Allí surgieron las versiones cruzadas de cómo mataron al joven. Según su familia, Hidalgo le pegó una patada en la espalda a Tobares, salió corriendo y el efectivo le disparó por la espalda a quemarropa. En cambio el propio jefe de Policía, José Luna, dijo que Hidalgo le había quitado el arma al uniformado, escapó, le apuntó y allí recibió el disparo mortal.

La muerte desató una revuelta vecinal que dejó 12 detenidos, más de 10 heridos entre policías y civiles, y 2 patrulleros dañados. Al día siguiente, quemaron parte de la casa que habitaba la familia Bravo en la manzana P.