Mendoza, 6 de febrero.- La historia de Carlos Josué Martín Vallejos (19) estaba proyectada junto con su pareja y su pequeño hijo de 2 años, a quien el sábado le iba a festejar el cumpleaños. Incluso, el domingo ya había terminado de pagar el alquiler del pelotero. El joven vivía en el barrio Jorge Newbery, de la ciudad mendocina de Las Heras, trabajaba como yesero en una obra de Chacras y el resto del tiempo lo dedicaba a jugar al fútbol en la reserva del Club Atlético Huracán Las Heras.
La ilusión de su familia era verlo jugar en Primera en el equipo de sus amores, pero un problema que tuvo hace unos cinco años con otro joven le marcó la vida para siempre. Desde aquel entonces, cuando le pegó un pelotazo y le manchó la ropa en un partido, ese muchacho lo persiguió constantemente y lo insultaba cada vez que lo veía en la calle, dijeron sus familiares.
Todo terminó de la peor manera cuando, el domingo por la noche, el joven futbolista recibió un tiro en el abdomen que le provocó la muerte. El autor, alias Beto, está identificado pero aún no fue detenido por lo que esperan medidas en las próximas horas.
El hecho de sangre sucedió cuando Vallejos, a quien sus allegados le decían Martincito, salió a comprar con un amigo. “Venían del barrio Sargento Cabral y cuando iban por calle Nihuil –a unos 30 metros de la casa de la víctima– escucharon los chiflidos de los tiros. Martín no se pudo tirar al piso porque estaba con su hijo”, contó uno de los amigos de la víctima que estaba acompañando a la familia, informó el diario El Sol.
Asimismo, Claudia Vallejos, la madre del joven asesinado, explicó: “Estaban todos los niños jugando y el venía con su hijo a cococho cuando le dispararon de allá enfrente”, señalando el barrio San Martín.
Vallejos recibió un tiro en el abdomen y fue enviado al Hospital Lagomaggiore. Sin embargo, horas después confirmaron su deceso porque el proyectil le atravesó el abdomen y le salió por el glúteo izquierdo, lo que le lesionó varios órganos.
“Era un niño, no se metía con nadie. Él sólo quería jugar a la pelota y trabajaba desde las 7 hasta las 19. Iban a pasarlo a la Primera de Huracán pero, como salía tarde del trabajo y no podía entrenar siempre, a veces se quedaba fuera”, contó su progenitora. Y siguió: “La ilusión de sus hermanos era verlo jugar en el equipo de Primera de Huracán”.
También relató: “Tenía todo preparado para el cumpleaños de su hijo que era el sábado. El domingo había pagado el pelotero y también estuvo en la cancha. Estaba todo lo más bien, pero lo mataron”. Asimismo, sus amigos dijeron: “Se rompía el lomo trabajando para su hijo, estaba haciendo la casa solo, estaba re progresando. Tenemos mucha bronca”.
Por el caso, los allegados a la víctima señalaron que el autor del crimen es “Alberto Cortez, pero le dicen Beto” y que el problema entre ambos se inició cuando el futbolista, hace unos cinco años, vivía en el barrio Aeroparque y le pegó con la pelota en un partido y le ensució la ropa. “El Beto le pegó una piña y lo desmayó. Después de eso siempre lo provocaba y lo insultaba cuando lo veía. Mi hijo me dijo que la semana pasada lo había correteado en moto y con un arma, pero yo no le creí. Sin embargo, hace unos días nos balearon el auto. Yo quería salir del barrio porque sabía que me iban a matar a un hijo”, señaló la madre de la víctima.
El caso quedó en la Oficina Fiscal Nº2 de Ciudad pero hasta el momento, el autor no fue detenido.
