El juez de Instrucción Benedicto Correa, procesó con prisión preventiva al vallisto Elías Chávez (33) por matar de 19 cuchillazos a su esposa penitenciaria, la jachallera Ramona Graciela Mallea (37), la noche del 23 de febrero pasado en el departamento que alquilaban en Aberastain y Belgrano, Capital. El magistrado subrogante en el Cuarto Juzgado de Instrucción (secretaría a cargo de Martín Heredia Zaldo), consideró que el homicidio tuvo dos agravantes: el vínculo (eran casados) y violencia de género, pues el crimen fue el corolario de una seguidilla de malos tratos, amenazas, golpes y otras situaciones degradantes que debió enfrentar la víctima a causa de los enfermizos celos de su esposo, dijeron fuentes judiciales.

Chávez y Mallea se conocieron años atrás en el curso de ingreso al Servicio Penitenciario, pero sólo ella pasó. La relación fue normal hasta que comenzó la violencia. Luego, el sometimiento fue tal, que no le permitía ni cruzar mensajes con su familia, dijeron parientes de la joven.

Llegó un momento en que la víctima cortó el enfermizo vínculo, pero volvió a caer ante las promesas de cambio de Chávez y retomó la relación. Incluso llegaron a casarse, pero todo siguió igual y peor.

En su fallo, el juez estableció que entre las 21 y las 22,30 del 23 de febrero último, Chávez y Mallea discutieron por última vez, porque en esa ocasión la golpeó con una jarra de cerveza en la cabeza (suponen que la noqueó) y que una vez en el piso le asestó 19 cuchillazos, principalmente en la zona del cuello.

Luego limpió todo, metió en el freezer la hoja del cuchillo roto en el ataque y la ropa con la que limpió, llevó el cadáver al baño y dejó encendido el aire acondicionado y un ventilador, quizá para demorar la descomposición.

La madrugada del 24 de febrero huyó a Valle Fértil con la hija de ambos, de casi 2 años. Y dos días después se entregó con un sacerdote en la seccional de Valle Fértil. Allí habló sólo de dos puntazos e intentó instalar, sin éxito, la versión de que ella lo había atacado primero.