Una joven de 18 años que denunció el supuesto secuestro de su bebé en la localidad santiagueña de Bandera, confesó ayer que en realidad ella lo había matado porque no tenía para darle de comer, informó Télam y citó fuentes policiales. Horas después, Gabriela Díaz intentó suicidarse ahorcándose con un corpiño en una celda de Añatuya, localidad cercana al lugar del crimen. El padre de la criatura, también quedó preso.

Todo comenzó el domingo cuando Díaz denunció que dos hombres en un auto rojo le arrebataron a su bebé Alejo bajo amenazas. Más tarde, el cuerpo del nene fue hallado en una céntrica calle de esa localidad rural ubicada a 200 km de la capital provincial. Y entonces los policías cerraron las principales rutas que comunican a Santa Fe y la capital santiagueña para impedir la huida de los supuestos secuestradores. El caso se aclaró cuando la joven entró en marcadas contradicciones y terminó por confesar el homicidio.