Adolfo Chirino respiró hondo y dijo: ‘si hay Dios, nos vamos’, guardando una última esperanza antes del veredicto. Pero Dios no lo escuchó y tampoco se pudo ir. Los jueces de la Sala I de la Cámara Penal lo condenaron ayer a 14 años de cárcel por el asalto y asesinato de Hipólito Alfredo Rojas (47), ese obrero de la construcción que recibió 4 balazos en un ataque ocurrido en 2010 y que días después murió en el hospital. El que sí salió sonriente de tribunales fue su cómplice Marcelo Escalante, quien para salvarse responsabilizó del robo y del crimen a Chirino y así consiguió que le dieran 3 años de prisión en suspenso, lo que le valió que se fuera tranquilo a su casa dado que actualmente estaba excarcelado.
El fallo condenatorio de los jueces Juan Carlos Caballero, Raúl Iglesias y Silvia Peña Sansó de Ruiz contra Adolfo Gustavo Chirino (26) fue por homicidio en ocasión de robo y en el caso de Marcelo Alejandro Escalante (31) sólo por participe principal en robo simple. Los fundamentos de la sentencia se leerán el 19 de este mes. El abogado Javier Cámpora, defensor de Chirino, adelantó que apelará. ‘Del que no tienen pruebas (por Chirino), lo condenan. Y al que reconoce (por Escalante) que estuvo presente en el hecho, se va a su casa. No se entiende nada’, dijo ofuscado el letrado. Su colega Jorge Olivera Legleu salió más que conforme del juicio, pues solicitaba la absolución de Escalante.
La fiscal Leticia Ferrón de Rago había pedido 14 años para Chirino y 11 para Escalante. Y es que en su entender, ambos habían tenido casi la misma participación en el ataque que sufrió Hipólito Alfredo Rojas el 2 de enero de 2010, cuando se detuvo en su moto en la Av Costanera en Chimbas. La versión oficial es que Chirino y Escalante llegaron en moto. Este último se quedó con el rodado, mientras que el otro emprendió contra Rojas para robar su moto. El albañil se resistió y fue ahí que recibió cuatro disparos. Según la acusación, Chirino no pudo llevarse la moto de la víctima y al final sólo robó su celular. Seis días después de aquel episodio, Rojas murió en el hospital. A través del rastreo de llamados al celular de Rojas, días más tarde la Policía localizó a la persona que tenía ese aparato, quien a su vez afirmó que se lo había comprado a Escalante. Cuando éste cayó preso, terminó acusando y entregando a Chirino.
Adolfo Chirino nunca se hizo cargo del asalto y el asesinato, de hecho en el juicio se abstuvo de declarar. Por el contrario, Escalante reconoció que acompañó a Chirino, pero señaló que fue éste el que baleó a la víctima y robó el celular. Intentó demostrar que no sabía que iban a asaltarlo. Es más, ayer volvió a cargar contra su cómplice cuando le dieron la posibilidad de hablar: ‘estoy dolido por la situación en la que me encuentro. Y lo siento por el señor Chirino, pero estoy acá siendo inocente’. El otro, a su turno, respondió diciendo ‘quiero decir dos palabras: sólo Dios y él (por Escalante) saben lo que pasó’.

