El creía que era "macho". La atacó con furia, encono e ira. Actuó con una gran brutalidad y ferocidad. Fue perverso. Y hubo un padecimiento, un sufrimiento innecesario y sobredimensionado para la víctima. La mató de una forma cruel. Con estos términos el fiscal Eduardo Mallea graficaba ayer, en sus alegatos, lo que había sido el accionar casi demencial de Reinaldo Torres contra su esposa Graciela Torres. La prueba está en que la masacró de 8 cuchillazos, 4 balazos con una pistola y 2 escopetazos. Así también le fue. Los jueces de la Sala III de la Cámara Penal condenó ayer a Reinaldo Torres a reclusión perpetua por aquel horroroso crimen en la madrugada del 16 de marzo del 2008, en el barrio Búbica, Rawson. Es el castigo más duro en lo que va del año.
Minutos antes de la sentencia, Reinaldo Alfredo Torres (37) dijo temblando y al punto de llorar: "quiero pedirle perdón a mis hijos. Estoy arrepentido. No sabía lo que hacía…". Igual nadie le creyó. En el debate sobraron testimonios y pruebas sobre la personalidad de este perforista minero, que dejó a 5 niños huérfanos. El fiscal Mallea describió el calvario de Graciela Yolanda Torres (32), a quien su marido golpeaba desde que eran novios. Llegó a pegarle a los 5 días de dar a luz, aduciendo que el niño recién nacido no era suyo. "Hubo tanta degradación de la víctima como mujer, que la golpeaba frente a los hijos, familiares y vecinos", afirmó. Hasta la agredió en una fiesta, estando ella embarazada. También la violó. Reinaldo Torres era así, llegó a agredir a su padre por defender a Graciela. Según la familia, la mujer hizo 6 denuncias en la policía y pasó por el Hogar Eva Perón, pero nunca nadie puso freno a su marido. "Era una esclava" y la tenía amenazada, señalaron.
El 16 de marzo del 2008, Graciela ya llevaba dos meses separada de su esposo. Reinaldo Torres apareció de madrugada en su casa en Barrio Búbica, Rawson. Desconectó la luz. Y con una maza de 6 kilos, destrozó una puerta. El fiscal señaló que entró con un cuchillo, una navaja, una pistola y una escopeta calibre 16. Se encarnizó con Graciela, metiéndole 8 cuchillazos. Le pegó 4 balazos con la pistola (nunca fue hallada), uno fue dentro de la boca. Encima, un escopetazo en el mentón y otro en la vagina. Los vecinos escucharon los lamentos "de dolor y sufrimiento" de la mujer.
El fiscal fue contundente y, además de pedir perpetua para Torres, solicitó la accesoria para dejarlo preso por tiempo indeterminado. Es que hubo alevosía y ensañamiento. El abogado querellante, Eduardo Cáceres, aportó lo suyo. El defensor Juan Carlos Juárez argumentó que Torres era un enfermo mental y por tanto inimputable. Los jueces Héctor Fili, Eugenio Barbera y Ricardo Conte Grand dieron su veredicto: reclusión perpetua.

