Buenos Aires, Télam y DyN

Como ya adelantaban, el portero Jorge Mangeri salió a atajarse por todos lados por el asesinato de Ángeles Rawson. El único acusado en la causa negó durante la indagatoria haber estado con la adolescente el día del crimen y aseguró que armaron una causa en su contra, que se autoincriminó porque lo ‘apretaron’ y hasta acusó cara a cara al juez de ‘plantar’ esa muestra de ADN que sirvió para procesarlo.

Fue la primera vez que Mangeri presta declaración por su presunta autoría en el homicidio de la adolescente ocurrido el 10 de junio, en el edificio de Ravignani 2360 del barrio porteño de Palermo. El cadáver apareció en el predio del Ceamse. El portero comenzó relatando que el día en que mataron a Ángeles no tuvo contacto con ella, que vio salir a todos los integrantes de su familia y a la noche se fue a la casa de su suegra. Después se centró en el día 14, cuando lo detuvieron. Aseguró que fue ‘apretado’ en la calle por policías. Y que más tarde lo obligaron a ponerse ropa policial para ir a la fiscalía y que allí fue interrogado por policías que le hicieron ‘preguntas incriminantes‘. ‘Manifiesta que estos funcionarios lo estuvieron apretando, obligando a que se haga cargo del hecho si no iba a quedar detenida su mujer que estaba declarando todo al revés que él‘, sostuvo su defensor Marcelo Biondi. ‘Muy cansado, me inculpé. Lo único que quería era irme a mi casa porque me sentía hostigado’, habría dicho.

Se cerró que la causa fue armada para involucrarlo, que ‘violaron sus derechos’ y nunca investigaron al círculo intimo de la adolescente. El punto de mayor tensión fue cuando le dijo al juez Díaz: ‘debajo de las uñas de Ángeles encontraron ADN mío, no sé por qué; nunca tuvo contacto físico conmigo en ningún momento. Creo que usted o auxiliares suyos armaron esta causa y plantaron ADN mío debajo de las uñas de Ángeles’, según fuentes judiciales. El juez Ríos lo interrumpió y le preguntó si directamente lo estaba acusando, pero ahí el portero se mostró ‘titubeante‘ y le pidió que investigara si había habido un error en la pericia. Sobre esto último, el juez ordenó que vuelvan a peritar las uñas de la víctima para ver si hallan más rastros de ADN.