Por la edad de la menor, de 13 años, su madre salía a trabajar y la jovencita quedaba sola en la habitación de una pensión que alquilaban confiada de que allí estaba segura. Pero fue hasta el 28 de noviembre pasado, cuando la hija agarró el brazo de su madre y le dijo; "no me dejés sola".

Tras cartón, el llanto y una crisis de nerviosos que concluyó en una confesión. M.R.G. le narró los detalles de lo que en su ausencia le había sucedido: el jueves anterior, a eso de las 15, otro de los inquilinos, identificado en la audiencia que se realizó bajo el Sistema Acusatorio como Jesús Romero, la encerró en la cocina y le tocó los pechos y la vagina por arriba de la ropa.

Apenas culminado el relato, la madre decidió denunciar el hecho. Así las cosas, ayer en juicio abreviado Romero fue condenado a 2 años de prisión de ejecución condicional (no irá a la cárcel), además que no se podrá acercar a la niña.