El concepto de libertad y sus gratificantes beneficios parecen un asunto de poca importancia para un sujeto de 19 años. Eso quedó patente ayer en la mañana, cuando protagonizó un hecho increíble: después de pasar toda la noche preso en la Seccional 29na sospechado de provocar disturbios en la Villa Marini, Santa Lucía, quedó libre porque le atribuían una simple contravención. Pero casi dos horas después volvió a los mismos calabozos, esta vez con una sospecha más grave sobre su espalda y la promesa de pasar más días de encierro: circulaba en una bicicleta con una bolsa con aparatos que había robado luego de salir, a medio kilómetro de esa seccional que dirige el subcomisario Diego Rocha, informaron fuentes policiales.

Fue justamente un efectivo de esa comisaría, el cabo Italo Blanc (patrullaba en un móvil de la policía comunal) el que reconoció a Darío Rodrigo Gordillo Bernal (19) en plena calle y sospechó que anduviera en una bicicleta y con una bolsa.

El primer encuentro entre esos viejos conocidos transitó por los carriles de siempre: Blanc preguntó, Gordillo intentó explicar que todo era suyo, con débiles argumentos, dijeron fuentes policiales.
Ya en la seccional, el asunto se despejó por completo cuando la familia Bernatti llegó a denunciar un robo en su casa de la calle Candelaria en la Villa San Pablo. En el acto reconocieron la bicicleta, la pava eléctrica, la multiprocesadora, un reproductor de DVD y un control remoto que les habían sustraído cuando dormían, tras la partida de sus niños a la escuela, dijeron voceros del caso.
Gordillo Bernal había sido detenido a las 21 del miércoles en la Villa Marini. Y recuperó su libertad por orden de un juez de Faltas a las 7.15 de ayer.

En la Policía estaban convencidos de que al salir, el joven comenzó a merodear la zona próxima a la seccional hasta que dio con su oportunidad. En plena fuga, a las 9 de ayer, un policía no estaba en sus planes.