Un par de días atrás, el miércoles, lo habían visto por última vez. Pero ya en esa misma jornada unos niños vecinos se habían cansado de golpear y llamar con la idea de que les diera permiso para entrar a buscar un dardo que se les había caído en el fondo, mientras jugaban. Marcos Zevallos (39) no respondió y el asunto quedó ahí. Pero ayer, alrededor de las 11, uno de los pequeños nietos de su vecino Roberto Valdez volvió a insistir: en voz alta y golpeando, avanzó hacia el interior de esa casa en Salta al 569 Norte, en Capital. Caminó resuelto porque escuchó la radio encendida, porque vio puertas y ventanas abiertas.

Sin embargo lo que encontró le metió el miedo en el cuerpo y lo sacó a toda carrera de vuelta a su casa. Según el propio Valdez, su nieto llegó asustado a contarle que había alcanzado a ver tirado en el piso a Zevallos.

Lo que siguió no hizo más que confirmar el porqué de ese olor fétido que ya empezaba a invadir la zona y a molestar a más de un vecino. Era el cadáver de Zevallos, completamente desnudo y en franca descomposición.

Un llamado al 911 y el posterior arribo al lugar de efectivos de la seccional 2da, Homicidios y la Policía Científica, permitieron llegar a la primera conjetura sobre el desgraciado final de ese changarín: un cable pegado al costado izquierdo de su cuerpo, un calentador eléctrico y una tetera tirados a su costado, los llevaron a suponer que, tal vez, murió a causa de una descarga eléctrica.

¿Cómo explican que estuviera desnudo? ‘Tal vez salió o estaba por ducharse, a lo mejor se quitó la ropa por el calor‘, arriesgó un investigador.

Según los vecinos, hacía cuatro años que Zevallos usurpaba esa casa, en la que lo vieron en pareja durante los dos primeros.

Si bien la principal teoría es la de un accidente con el precario sistema de electricidad, ahora se espera el informe del médico forense. Ese profesional analizará el cadáver para establecer si efectivamente la corriente eléctrica fue lo que terminó con los días de Zevallos o si, por el contrario, su deceso se produjo por otras razones.

Mientras tanto, policías de la seccional 2da de Concepción recolectaban ayer testimonios y toda la evidencia necesaria para que luego un juez decida si el caso debe seguir bajo investigación o pasar al archivo.