Una familia de Pocito sufrió una doble desgracia en la noche del domingo. Su mala suerte comenzó cuando llegó a su casa y se encontró con que le habían robado artefactos, ropa y otros elementos. En su desesperación, el hombre del hogar se subió al auto para salir a ver si hallaba algunas de sus cosas tiradas o localizaba a los ladrones en el fondo de la finca, pero en ese trayecto el coche tuvo un desperfecto y minutos después se le prendió fuego.

En definitiva, Luis Correa y Laura Casteñada perdieron muchas de sus pertenencias por acción de los ladrones y también se quedaron sin su Peugeot 505 por esa inesperada falla eléctrica. La pareja, junto a tres hijos de la mujer, alquilan desde septiembre último una casa en una finca ubicada en calle Mendoza, metros al Sur de calle 9. ‘Nos vinimos aquí porque quedaba cerca de nuestro negocio y porque queríamos más tranquilidad y miren lo que pasó’, decía la mujer.

Sucede que la tarde del domingo se fueron a una pileta y regresaron a la noche. ‘Cuando llegábamos en el auto, vimos las luces prendidas. Ahí me dije: nos entraron a robar. Habían abierto la puerta de la cocina a patadas’, relató. Adentro, notaron el desorden y descubrieron que ladrones se habían llevado su televisor LCD 32 pulgadas, su reproductor de DVD Blu Ray, numerosas prendas y zapatillas, ropa de baño y de cama, manteles, ollas, cubiertos y hasta unas copas, entre otras cosas. Incluso robaron una alcancía donde ahorraban dinero para el bautismo del nieto de Laura.

Luis Correa pensó que seguramente los ladrones habían fugado por el fondo de la finca. Fue así que subió a su Peugeot 505 y enfiló por la callejón interno de la propiedad para ver si encontraba algo o se topa con los delincuentes, pero mientras recorría la plantación de tomate el coche se atascó en la tierra y se le paró el motor. Intentó hacerlo andar y no pudo. Llamó a un pariente para que viniera ayudarlo y en eso que quiso hacer arrancar el auto de nuevo, observó un chispazo. En segundos, empezó a arder el motor y las llamas se propagaron rápidamente. Buscó la forma de apagar el fuego, pero todo fue en vano y ni siquiera pudo sacar las cosas que traía en los asientos: una netbook de uno de los chicos, un radiograbador, ropa de toda la familia y algo de 5.000 pesos, comentaron.