“Pido mi libertad, porque me acusan de algo que nunca sucedió. No puedo estar pagando por algo que no hice”. Fueron las últimas palabras de un changarín de 23 años ante la jueza que lo había enjuiciado, Gema Guerrero, y que, sin embargo, consideró probado lo contrario. A saber: que violó a su prima cuando tenía unos 8 o 9 años, delito por el que le aplicó 7 años de cárcel. Además, la magistrada ordenó que deje de cumplir arresto en su casa y pase al Penal de Chimbas hasta que quede firme su fallo.
El hecho se había denunciado el 23 de junio del año pasado.
En sus alegatos, el fiscal coordinador de la UFI Anivi, Raúl Iglesias, y su ayudante Isabel Marsiglio, pidieron 10 años de condena. Argumentaron que el delito se probó por los dichos de la niña (hoy de 14 años), por el informe médico sobre sus lesiones genitales y testimonios de psicólogos dando crédito a su relato, entre otras pruebas.
La defensora Josela Echegaray Moya pidió la absolución, con la tesis contraria a Fiscalía. Cuestionó que se le atribuyera a su cliente que la niña no fuera virgen y más aún porque tiene novio. Y porque un psicólogo de parte dijo que la menor tenía una vida normal y no presentaba indicadores de abuso sexual.
