Para el juez de la Sala II de la Cámara Penal, Benedicto Correa, no hubo dudas: un pintor de 55 años sometió por lo menos tres veces a su hijastra que había nacido en un país de Centroamérica. Y ayer lo condenó a 12 años de cárcel. El fiscal Daniel Galvani había pedido 16 años de pena. La defensa solicitó absolución y ahora podrá pedir la revisión del fallo ante la Corte de Justicia.

Los hechos que precipitaron la detención de ese hombre, ahora condenado, se conocieron el 5 de febrero de 2019, en la madrugada. Según la jovencita (entonces de 16 años), esa vez su padrastro quiso propasarse con ella otra vez. Y decidió hablar con su mamá presente (en la casa hubo un escándalo), sin importarle las amenazas de su padrastro que -según explicó- le decía que nadie le iba a creer y que la deportarían por ser de otro país.

El informe de un médico y también las conclusiones de los psicólogos, reforzaron la versión de esa niña sobre los abusos que había sufrido durante cinco años a manos de su padrastro, a quien llamaba cariñosamente papá.

Según contó, todo comenzó con manoseos desde que llegaron a San Juan en 2014, corridos por la grave crisis económica en su país de origen. Pero las cosas empeoraron, pues entre el 27 de octubre de 2018 y enero de 2019 fue sometida por lo menos tres veces.

En principio -reveló- intentó seducirla y enamorarla, pero como vio que esa fórmula no resultó, pasó a las amenazas y los abusos sexuales violentos.

A los dichos de la niña, se sumó el informe psicológico del condenado, calificado como narcisista, con necesidad de mostrarse omnipotente e incapaz de sufrir frustraciones.