En el punto más caliente del problema entre las dos internas, la intención de disimular todo causó el efecto contrario: hubo un grupo que se dedicó a jugar al fútbol en el pabellón para distraer a las guardias, pero otras no pudieron contenerse y curiosear. Así, movimientos nerviosos, miradas furtivas, entradas y salidas de una celda, enseguida llamaron la atención de la celadora. ‘No pasa nada’, dijo Daniela Fernanda Montiveros (32) cuando la llamaron al verla salir de la celda de Marilyn Giselle Ocampo (28). La propia Ocampo intentó alejar también cualquier intromisión cuando salió tapándose la cara, sangrando: ‘no soy ninguna buchona’, contestó.
El conflicto parecía condenado al silencio como uno más entre dos presas. Pero cuando los familiares de Ocampo la fueron a visitar y descubrieron que con una hoja de afeitar le habían dejado un tajo de 8,5 centímetros en la mejilla derecha, la joven fue obligada a denunciar aquel sangriento ataque ocurrido a las 20,30 del 15 de julio de 2013.
‘Si me llegás a denunciar te voy a tirotear la casa, y tu vieja no va a llegar a la requisa y a vos te cag… matando, porque mi marido me dijo que vos lo llamás por teléfono’. Según Ocampo, esa explicación, con amenaza incluida, escuchó de Montiveros esa vez, en la que también sufrió el robo de su celular y un reloj.
LA HOMICIDA:
Ocampo, madre de tres hijos, había sido condenada a 12 años el 8 de agosto de 2013, por matar de un cuchillazo a su pareja, el iglesiano Silvio Sebastián Poblete Aciar, de apenas 21 años. Ambos se habían conocido en Rodeo, cuando ella trabajaba en un cabaret. Y desde entonces la convivencia fue complicada, al punto de que ella le hacía continuas escenas de celos e incluso llegó a quemarle toda la ropa. La noche del 25 de abril de 2011 la enésima discusión terminaría con los días del joven a manos de esa mujer, que tiró el cuchillo sobre un techo y trató de zafar: primero dijo que ya había llegado herido y, cuando las pruebas la acorralaron, aseguró que usó el cuchillo para defenderse de la terrible paliza que le daban (incluso dijo que temía haber perdido dientes) aunque el médico sólo le detectó lesiones en sus rodillas.
POR NARCO:
La historia de Daniela Fernanda Montiveros confunde al primer cruce. De buen aspecto, es técnica en administración de empresas y se nota en su forma de expresarse. Por eso a más de uno en Tribunales le cuesta entender que detrás de esa apariencia, esconda un pasado tan ligado al delito: el 8 de julio de 2011 fue condenada en Mendoza a 2 años y 4 meses de prisión por portación ilegal de arma de fuego. Y el 11 de marzo de 2013, el tribunal federal local la condenó a 6 años y 4 meses por traficar 7,217 kg de cocaína con otros dos mendocinos y un salteño. Esa vez, en su casa de Guaymallén, Mendoza, tenía otros 2,100 kg. de la misma droga. Ahora, recibirá su tercera condena en la Sala I de la Cámara Penal. En un juicio abreviado celebrado con el fiscal Gustavo Manini y su defensa, admitió los delitos contra Ocampo (coacción agravada y robo agravado) y acepta otros 5 años y 10 meses de cárcel. Por ahora, goza de arresto domiciliario, dijeron fuentes judiciales.

