"El Sandro" Daniel Almeida, siete condenas, la última de reclusión por tiempo indeterminado. Un sujeto considerado peligroso que registra participación en un crimen en Mendoza, tres resonantes fugas violentas y el conmocionante caso de la toma de Tribunales en abril de 2001. Su hermano Rodolfo "El Fofo" Almeida parece seguir sus pasos: entre sus múltiples antecedentes figura una condena a 9 años y medio de cárcel por 16 delitos y la increíble fuga del penal de Chimbas el 15 de julio del año pasado, hecho que jaquea a seis guardias: ninguno dio explicaciones convincentes de cómo fue que escapó. Pero delinquir parece ser no sólo cosa de hombres entre los Almeida. Sandra (28) también tiene sus problemas con la ley y por uno de ellos fue procesada junto a su pareja, "El Trucho" Ramón Antonio Delgado (30): a ambos, la juez del Quinto Juzgado de Instrucción, María Inés Rosselot, los procesó con prisión preventiva por robar en una casa de la zona rural de Médano de Oro, Rawson, el 4 de julio pasado, dijeron fuentes judiciales.

En la siesta de aquel día, la joven, por entonces embarazada (dio a luz en el penal de Chimbas) hacía de campana en una moto mientras su pareja robaba un DVD, el control remoto de un televisor, un teléfono celular y las carcazas de otros dos.

Según el expediente, ambos robaron aprovechando que los dueños de esa casa en en Calle 10 antes de López, visitaban a un pariente que había carneado. El día, un sobrino del dueño de casa pasó por el lugar y los vio: a ella en la moto y a él salir rápidamente. El joven comentó la curiosa situación y enseguida se dio cuenta del robo. Al día siguiente -consta en la causa- el mismo joven volvió a ver a la pareja en la casa de otro familiar que también estaba en el carneo, corrió a avisar y entonces los sorprendieron.

Cuando les pidieron explicaciones, Sandra se puso nerviosa pero su pareja preguntó por una dirección, dijo que buscaban animales para comprar y se fueron.

Con ambos identificados en fotos, los policías de Médano de Oro que ya habían detenido a la joven por otros hechos similares, la volvieron a apresar con Delgado y recuperaron las cosas abandonadas en una bolsa en el mismo Médano de Oro. Después sospecharían que otros delincuentes de la zona les facilitaban los datos de las casas que quedaban sin moradores.

Cuando los sospechosos declararon negaron su vinculación y dijeron que estaban en otro lugar, pero la juez entendió que se contradijeron y que las pruebas pesaban más que sus dichos.