El accidente fatal de la ruta 40 del domingo último fue la segunda tragedia, en 17 meses, que golpea a la familia mendocina que venía a cumplir una promesa a San Expedito. El hombre que murió junto a su hijo de 12 años dentro del Peugeot 405, había perdido a la mayor de sus hijas y al novio de ésta en otro dramático suceso vial en Mendoza, en mayo del 2015.

El choque del domingo fue igualmente terrible para esas dos familias cuyos autos impactaron minutos después de las 9, a 4 kilómetros al Sur de Media Agua, en Sarmiento. El abogado Guillermo Carrizo (51) y su esposa Marisa Romero (44), el matrimonio sanjuanino que viajaba en el Chevrolet Astra rumbo a Mendoza, vieron morir a su única hija, la pequeña Lourdes (1). El dolor fue doble para los mendocinos que iban en el 405. Y no sólo porque murieron dos de los cinco integrantes de la familia: Julio César Retamales (el papá, de 48) y su hijo Diego Emanuel (12). También porque, como si fuese un castigo, la desgracia volvía a golpear a Rosa Bustos (43) y a sus otros hijos Antonella (19) y Cristian (8), los sobrevivientes.

Karen Marlene Retamales (20), la hija mayor de la familia, y su novio fueron noticia en Mendoza el 20 de mayo del año pasado. Su caso causó conmoción por el dramatismo y las dudas que hasta hoy existen entorno a sus muertes. Las crónicas señalan que ese día era el cumpleaños de Sebastián Albornoz (21), el novio de Karen, y la pareja junto a sus amigos se reunieron a festejar. Ya de madrugada, el joven acompañó a la chica para dejarla en su casa.

Ambos tenían que cruzar una autopista llamada Acceso Sur, en Guaymallén. Nunca se supo qué pasó realmente. La primera versión decía que discutieron y, en un arrebato de locura, Karen se arrojó delante de un vehículo. La familia sostiene en cambio que, en realidad, el novio se paró a orinar a un costado, mientras la joven continuó caminando por la banquina y ahí fue arrollada por detrás. Lo cierto que la hija mayor de los Retamales murió por la violenta embestida de un automovilista que luego fugó y horas más tarde se entregó a la Justicia. Lo increíble de esa noche fue que sobre dicha tragedia sobrevino otra. El muchacho no pudo resistir el ver muerta a Karen y en un ataque de furia se mató tirándose debajo de un camión que pasaba por la misma autopista, frente a la mirada de los policías y curiosos.