El silencioso y forzado tormento que atravesaban seis niños se conoció por un error de su victimario, en marzo de 2007, cuando perdió su celular. Aquella vez el aparato sin chip fue encontrado por un policía, que le puso otro chip para ver que tenía y entonces encontró tres carpetas con un centenar de fotos, la mayoría de equipos infantiles de fútbol de barrios periféricos de Posadas. Y lo peor, de niños niños desnudos y practicándole sexo oral a un hombre. El rastrillaje policial permitió dar con los niños y también con el abusador, su entrenador de fútbol. Ahora, ante las abrumadoras evidencias, el sospechoso acordó un juicio abreviado con la fiscalía, para plantear al tribunal que acepta purgar la pena más dura de la historia judicial de Misiones: 40 años de cárcel, según publicó el diario Clarín. Esta semana, un tribunal debe resolver si le da ese castigo o uno menor.
Quien no mostró ningún signo de arrepentimiento por lo que hizo y sólo pidió cumplir la pena en la Unidad Penal 2 de la ciudad de Oberá es Jorge Luis Vargas, un hombre de 45 años que al momento de ser descubierto ya registraba una pena de 3 años en suspenso por mostrar revistas pornográficas y manosear a dos adolescentes, hecho que fue denunciado en 2005.
Los investigadores detuvieron a Vargas cuando salía de su casa, donde vivía con su madre. Y entonces encontraron otras pruebas que lo complicaron aún más, como la caja y el cargador del celular que el entrenador había perdido, sin denunciar jamás ese extravío. Entonces estaba libre pero procesado por otro caso de abuso de menores, pero quedó preso, con promesa de pasar varios años encerrado.

