’Gogo’ no está, hace más de un año, pero su presencia se resiste a marchitarse en el olvido. Sigue ahí, en su casa, como siempre. Es lo que siente Fredy (20), su hijo menor, cuando vuelve de cualquier salida y ve la Ford Ranger de su padre en la puerta. Entonces algo que se arremolina en su pecho, lo lleva a acelerar el paso, convencido de que lo hallará ahí, callado como siempre, ocupando el lugar de siempre en el comedor, regañándolo, como siempre. Pero entonces sufre lo indescriptible cuando al abrir la puerta lo choca la realidad más dura, la ausencia física de su papá. Lo sufre Daniel (29), el mayor, que no tiene problemas en soltar una lágrima al creerlo por ahí, con algún problema, pero vivo, aunque ya no lo vea. Lo necesita Daniel, porque cuando a su papá se lo tragó la tierra debió abandonar sus estudios de Farmacia en San Luis para ponerse al frente de la casa, para tomar decisiones, como seguir con el negocio de los viejos camiones que su padre tenía contratados con el municipio de Caucete. Se engaña ‘Beby‘, el perro de la casa, cuando alguno de los hermanos vuelve en la camioneta y el ruido del motor lo lleva a buscar ansioso los juegos y las caricias de su dueño hasta descubrir que no ya no es lo mismo. Y lo extraña, con un dolor lacerante, Cruz (56), su mujer, que a las 6 de la mañana de cada día lo acompañaba en esa rutina de levantarse para controlar que sus camiones con los choferes salieran al trabajo. Que lo esperaba para el almuerzo, para compartir unos mates después de la siesta, para tenerlo, porque ‘Gogo‘ era el hombre que había elegido para su vida hace como 30 años: el pasado 27 de febrero debieron haber cumplido 29 años de casados.

Es todo un problema para los Ruiz-Llanos esa ausencia presencial de Adolfo Ruiz (51), ‘Gogo‘ desde chiquito para los suyos. Y la muestra más patente de ese doloroso calvario que sufren desde el 24 de setiembre del año pasado, cuando desapareció, es el teléfono. En ese aparato se concentran las esperanzas y las desazones cada vez que suena en la casa, la 8 de la manzana B del sector 4 del barrio Felipe Cobas.

Porque desde setiembre del año pasado esperan que por ahí se cuele la noticia de que apareció vivo, de que hubo algo imprevisto que lo privó de verlos, de que ya no deberán sufrir más. Sin embargo, el paso del tiempo va filtrándoles también la idea, incómoda, de que tal vez ya no lo verán nunca más.
Es uno de los misterios más grandes de la provincia el caso ‘Gogo‘ Ruiz, una situación de igual calibre al caso Raúl Tellechea, desaparecido también en setiembre, un 28 del año 2004, sin que hasta la fecha se sepa si está vivo o muerto.

Pero lo de ‘Gogo‘ parece más enigmático, porque no tenía problemas con nadie: ‘a cualquiera que le pregunte en Caucete le va a decir que mi viejo no era mala gente‘, enfatiza Daniel. Era un hombre de pocas palabras ‘Gogo‘, de no contar a los suyos cómo manejaba sus negocios y poco demostrativo en sus afectos. Pero siempre pendiente de su familia, con la idea de que sus hijos no pasaran por lo que pasó, de que estudiaran para que fueran profesionales. ‘Gogo‘ era también un hombre de palabra, explica Cruz, su esposa.

Hincha de River, de juntarse a comer asados con amigos y obsesivo hasta el detalle con la forma de administrar sus cuentas: su sueldo como empleado público en el municipio de Caucete era para la casa; las ganancias logradas con sus viejos camiones para ahorrar y seguir ampliando ese negocio que a lo largo de su sufrida vida le había dado buenos frutos, porque empezó con un camión Austin modelo 57 y antes de desaparecer ya tenía otros tres camiones, una Fiat Ducatto y una Ford Ranger.

Lo de la misteriosa ausencia empezó sobre las 20 del 24 de setiembre cuando salió del odontólogo para llevar a un amigo hasta un taller y de ahí no se lo vio. Eso es lo que no le cierra a Daniel ni a ninguno de su familia, porque se supone que se perdió a poco de salir del consultorio, hasta allí llegó siempre el olfato de los perros de la policía. Y no cierra porque ese lugar es muy concurrido, con habitués, con gente que debió haber visto algo.
Por eso el pedido desesperado de la familia de ‘Gogo‘: ‘Es imposible que alguien no haya visto nada, por eso le pedimos a la gente que sepa algo, que vio algo, que nos tire el dato, que lo diga en forma anónima para saber qué le pasó a mi papá, porque es algo que no le deseo a nadie vivir con esta incertidumbre, con este calvario‘, dice Daniel.