Buenos Aires, 10 de junio.- La Iglesia Católica evitó hoy
pronunciarse sobre la sentencia contra el sacerdote Julio César
Grassi, condenado a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores agravado por su condición sacerdotal, y aclaró que "no hará nada, ni dirá nada" hasta que el fallo del Tribunal Oral de Morón esté firme.
"Hasta que la sentencia no esté firme no vamos a opinar y
recién entonces se analizará si cabe o no tomar medidas canónicas pertinentes", coincidieron en decir fuentes episcopales y del obispado de Morón consultadas por DyN.
La misma posición adoptó la agencia católica AICA, que, ante
las numerosas consultas que dijo recibir, emitió un despacho
aclarando que "la autoridad eclesiástica no suele emitir juicio ni
comentario alguno sobre la actuación de la Justicia civil en casos en los que están involucrados miembros del clero, ya que la Iglesia
acata, como siempre lo hizo en casos similares, el veredicto de la
Justicia civil, que es pareja para todos los ciudadanos".
Sin embargo, al conocerse la condena por delitos de lesa
humanidad contra ex capellán policial Christian Von Wernich, la
Conferencia Episcopal Argentina, presidida por el cardenal Jorge
Bergoglio, salió de inmediato a expresar su posición.
Los obispos aseguraron entonces que "la Iglesia está conmovida
por el dolor que causa la participación de un sacerdote en
delitos gravísimos", y aclararon que si uno de sus miembros "avaló con su recomendación o complicidad alguno de esos hechos de represión violenta, lo hizo bajo su responsabilidad personal".
La agencia oficiosa de la Iglesia recordó además que en estos
días, con motivo del Año Sacerdotal, la Santa Sede emitió un
"mensaje a los sacerdotes" del mundo, en el que en un párrafo se
refiere a los sacerdotes implicados en situaciones delictivas.
"Obviamente, es necesario continuar la investigación,
juzgarlos debidamente y aplicarles la pena merecida", subrayó la
Congregación Vaticana para el Clero en ese texto a los sacerdotes.
De mantenerse firme la condena por abuso sexual agravado, a
Grassi puede caberle una dura condena canónica, entre otras la
suspensión de por vida en el ejercicio del ministerio sacerdotal.
Hoy, tras conocerse el veredicto, Grassi se encargó de marcar
que de momento no pesaba sobre él ninguna sanción eclesiástica ,
al asegurar que "sigo siendo sacerdote con todas las licencias" y
reiterar que "la Iglesia no va a tomar en cuenta este fallo, porque
es provisorio".
