Viviana Herrera estaba compenetrada en sus quehaceres cuando la sobresaltó una gran humareda que venía del único dormitorio de la familia. No lo dudó: corrió en el acto porque justamente ahí estaba su nena de 2 años, la menor de sus tres hijos. La mujer alcanzó a sacar a su hija y a los gritos pidió ayuda a los vecinos, que en el acto llegaron para intentar dar una mano. Para entonces las llamas desbordaban esa pequeña casa de dos ambientes que Viviana con su marido Marcelo Maciel alquilan en calle Rivadavia al 150 Oeste, justo frente a la Escuela Normal de Jáchal.

Una dotación de bomberos al mando del subinspector Rubén Castro con apoyo de un camión cisterna del municipio y personal de Defensa Civil, llegaron enseguida para combatir el siniestro. Y aunque la veloz combustión del machimbre y las camas no les dejó chances de salvar las cosas de los dueños de casa, su actuación fue clave para evitar que el incendio se propagara por el techo a un departamento vecino, dijeron fuentes policiales.

El hecho ocurrió alrededor de las 14,40 de ayer y para los Maciel Herrera significó un desastre, pues el fuego consumió una heladera, un freezer, un equipo de aire acondicionado, un televisor, un equipo de música, una computadora, mesa, sillas, camas, ropa y calzado.

Y también toda la mercadería de un kiosco y la ropa que tenían para vender y conseguirse el sustento diario. La humilde familia también suma unos pesos vendiendo pan, semitas y empanadas.

Ayer, ya se organizaban cadenas de ayuda en favor de los damnificados.

25 COLMENAS:

El trabajo de los bomberos no terminó en esa vivienda, pues sobre las 17 debieron trasladarse a la finca de Miguel Angel Villavicencio en la zona de Maturrango, donde un incendio afectó una hectárea y dejó como daños más importantes la destrucción del cierre perimetral y 25 colmenas, dijeron fuentes policiales.

Informe: corresponsal en Jáchal