Había que poner el comercio a punto. La idea era inaugurarlo dos días después, el 25 de junio, para que coincidiera con el aniversario de la fundación de Jáchal. Como parte del plantel de empleados, aquel 23 de junio alrededor de las 11, a Silvio Manrique le había tocado acomodar mercadería y otras tareas que lo obligaron a montar en una escalera. Pero entonces ocurrió lo que aún hoy no se explica: el joven de 38 años se desplomó de espaldas de por lo menos 3 metros de altura. Y desde entonces los médicos tuvieron que hacer grandes esfuerzos, pues las lesiones más graves las había sufrido en la cabeza. Mientras estuvo internado pareció haber alguna mejora en su salud, pero 15 días después la situación se complicó y Manrique no sobrevivió: el miércoles a la noche, perdió la vida, dijeron amigos y conocidos de la familia de la víctima.

Silvio tenía 38 años y dos chicos. Y sabía sobradamente de desgracias, pues las había sufrido con una frecuencia llamativa: en un lapso muy corto había perdido a sus padres y en un accidente de tránsito, en Rivadavia, a una de sus dos hermanas. Hace poco también había perdido a una abuela.

Silvio trabajaba en “Castillo RL”, una tradicional casa de electrodomésticos y artículos para el hogar que pertenece a sus tíos y está situada en la calle Juan de Echegaray, a media cuadra de la plaza departamental.

Quienes investigan el caso no descartan que aquel día la escalera hubiera perdido contacto en el resbaladizo piso del local comercial. Tampoco que Silvio hubiera sufrido alguna descompensación a causa de algún problema de presión arterial.

En la seccional 21ra ya recogieron la prueba para que el juez penal Pablo Oritja, resuelva si cabe o no atribuir a alguien alguna responsabilidad en la muerte.

Informe: Hugo Herrera, corresponsal.