La Justicia de Jáchal intenta determinar hasta qué punto es o no cierta la acusación de una jovencita de 14 años, que señala al médico Miguel Maza (fue designado nuevo director del Hospital San Roque el 6 de junio pasado), como presunto autor de una conducta grave: un supuesto abuso sexual simple durante una consulta, porque a entender de la denunciante hubo manoseos, dijeron fuentes de la investigación. Maza habló ayer con este diario, negó de plano los hechos, dijo tener la conciencia tranquila y atribuyó todo a una supuesta confusión, porque, aseguró, sólo se limitó a realizar prácticas totalmente lícitas en su especialidad, la ginecología, para comprobar si la niña atravesaba un sangrado a causa de alguna supuesta maniobra abortiva.
El hecho fue denunciado en la Seccional 21ra el pasado 4 de abril. Y ahora las autoridades judiciales pretenden entrevistar a la niña con el sistema de la Cámara Gesell, para saber si fabula o no y determinar si existen o no rastros de daño psíquico por una situación de abuso.
Mientras tanto, Maza pidió a través de un abogado la eximición de prisión para no ser detenido en caso de ser indagado. Y públicamente negó cualquier vinculación a semejante denuncia, además de mostrarse dispuesto a colaborar con la investigación.
‘Tengo una enorme tranquilidad de conciencia y el respaldo de mis hijos y mi familia que es lo que me importa. Reconozco haber atendido en el hospital a una menor de la zona rural que, con su suegra, llegó con una pequeña hemorragia por la presunta aplicación de un perlutal (anticonceptivo) por lo que solicité hablar con sus padres’, dijo Maza.
Y agregó: ‘al otro día me visitó en un instituto privado con un sangrado más persistente por lo que la revisé por una probable práctica abortiva, es decir palpación abdominal para determinar ubicación del útero y palpación de mamas para determinar, a través de su estructura, consistencia, volumen o dureza, todo propio de una práctica médica buscando el diagnóstico correcto’.
Según el funcionario, aquella vez pidió a la mujer que la acompañaba que esperara afuera, pero negó haber manoseado o ultrajado sexualmente a la menor.
‘Al dialogar con la mujer que acompañaba a la menor le expliqué sobre lo inaceptable de esta situación de que una menor conviva con un persona en casa de sus suegros y acuda a la asistencia médica con un cuadro tan delicado, con sangrado hemorrágico… quiero manifestar que siempre estaré en contra de este tipo de situaciones contra adolescentes sufriendo casos de estupros que llegan a los centros asistenciales en verdadera situación de riesgo’, criticó el profesional.

