‘No sé qué vamos a hacer. Les pido si pueden colaborar. Necesitamos al menos ropa o útiles para mi hija, que ahora no tiene con qué ir a la escuela’, decía Julio Bustos, que por impotencia y propia necesidad no le quedó otra alternativa que reclamar ayuda para su familia. Y es que el fuego destruyó lo que era su hogar y con ello también lo poco que tenían, incluso sus prendas de vestir. Todo pasó ayer en la tarde y fue producto de un cortocircuito que desató el inesperado siniestro cuando no había nadie en esa vivienda de Rawson.
El incendio devoró una construcción de un solo ambiente ubicada en el fondo de la casa de los padres de Julio Bustos, en la manzana B de la Villa José Dolores. Ese pieza había sido levantada por Julio César Bustos (28) y Melisa Carrizo (22), su mujer. Era todo lo que tenían, por eso también su desesperación.
El muchacho es albañil, pero como ahora no tiene trabajo, hace changas de estibador en el Mercado Concentrador de Rawson. Es más, ayer estaba trabajando cuando se originó el fuego alrededor de las 17,30. Melisa había ido a la Iglesia con su pequeña de 4 años. La mamá del muchacho, que vive en la parte de adelante de la propiedad, ‘sintió el humo y creyó que eran los vecinos que estaban quemando basura en el fondo. No sabía nada del incendio. Después, el vecino se cruzó y le avisó que se estaba prendiendo fuego la casa de mi hijo. Ahí, ya no pudo hacer nada’, explicó Miguel Bustos, el padre. Según la Policía, la causa del incendio fue un cortocircuito en el enchufe de un artefacto.
Para cuando llegaron los Bomberos de Rawson, no pudieron mucho. Para entonces, el techo se había desplomado y adentro no quedaba nada sano. El fuego consumió una cama de dos plazas y otra más pequeña, un ropero, una computadora, un televisor, un juego de comedor, un ventilador, una cocina nueva y otros artefactos. Además todas las prendas de vestir de la pareja y su nena. Hasta los útiles y el guardapolvo de la pequeña, quien empezó el Nivel Inicial. ‘No nos quedó nada, yo no sé qué vamos a hacer. Sólo tenemos la ropa que llevamos puesta. Se quemó una cocina nueva que pagamos 7.000 pesos. Y hasta las cosas de la nena’, señaló Juan.

