El juez de Garantías, Juan Gabriel Meglioli, ordenó ayer el cierre de la investigación y pasó a juicio la causa penal que se sigue contra dos hermanos de 29 y 26 años, a quienes se les atribuyen graves ataques sexuales contra dos sobrinitas: una de ellas dijo que fue manoseada por ambos tíos a la vez entre los 13 y 14 años (hoy tiene 16). Su hermanita (hoy de 10 años) también relató situaciones de manoseos por parte de los mismos parientes cuando tenía 7 años, pero involucró a uno de ellos en prácticas calificadas como abuso sexual con acceso carnal.
Para ambos sospechosos (no identificados por su parentesco con las menores), el fiscal coordinador de la UFI Anivi, Raúl José Iglesias, adelantó ayer que durante el juicio que se realizará próximamente, buscará un castigo de 15 años de cárcel. Justificó el monto de la pena en los agravantes del caso, como el grave daño en la salud mental que ocasionaron en las menores esas traumáticas agresiones.
Los hechos habían sido denunciados por la madre de las niñas (hermana de ambos acusados) el 4 de abril pasado, cuando la mayor se animó (luego su hermanita) a contarle los abusos que sufrían en la casa de sus abuelos.
Al comenzar la investigación, ambos acusados fueron detenidos y pasaron a un calabozo. Y así continuaron hasta que sus defensores (Vanesa De Dax y Gustavo Ramos) apelaron esa decisión y un juez de Impugnación morigeró esa medida: no los liberó pero permitió que permanecieran con detención domiciliaria durante el trámite del proceso.
Ayer, el juez ordenó que mantengan ese tipo de detención preventiva hasta que concluya el juicio en su contra, en el que la Defensa intentará desligarlos o al menos atenuar los delitos en su contra.

