El titular del Tercer Juzgado de Instrucción, Guillermo Adárvez, ordenará la realización de pericias mentales al delegado municipal de la Villa Calingasta, Rafael Luis Astudillo (60), dijeron fuentes judiciales. También mandará a que las cuatro mujeres que obligaron al juez a meterlo preso tras denunciarlo por haberlas manoseado y acosado sexualmente en su trabajo, sean sometidas a un estudio similar, precisaron.

La intención del magistrado es establecer dos puntos claves con respecto a Astudillo: saber si comprende o no el delito que le atribuyen, porque así conocerá si es o no imputable y, por lo tanto, resolver si debe seguir preso o ser derivado a una institución mental.

La otra faceta de los exámenes a realizar en Astudillo apunta a obtener un perfil de su personalidad. De ahí se puede desprender un punto para nada menor: la posibilidad de que este hombre presente o no rasgos de abusador.

Los estudios mentales en la causa contra Astudillo son muy importantes en el conjunto de pruebas. Y por eso el magistrado también ordenará pericias psicológicas en las cuatro denunciantes, con la idea de dilucidar si mienten o no.

El último viernes, el juez indagó al funcionario y lo mandó al penal luego de escucharlo decir que él no había abusado de nadie. Tomó la decisión de encerrarlo en la cárcel porque consideró que dos de las mujeres habían sido víctimas de un abuso sexual “gravemente ultrajante” por su duración o la circunstancias de su realización. Ese delito, no permite la excarcelación.

Esas dos víctimas de un “grave ultraje” son la empleada municipal que aseguró haberse cansado de los vejámenes a los que la sometió Astudillo en sus dos etapas como trabajadora en la comuna: en los años en que ingresó, cuando tenía 23 años. Y desde que se reintegró en 2012 hasta la fecha.

La otra mujer que según el juez sufrió la misma maniobra, es la madre de seis hijos que había pedido al municipio cemento y ladrillos para ampliar su casa. Según la denuncia, fue tres veces a decirle a Astudillo que estaba autorizada a obtener los materiales, pero desistió de reclamarlos porque en todas las ocasiones el hombre la tomó de sus brazos, intentó besarla y le dijo que debía dejarse tocar para lograr lo que pedía. Y tal vez más.

Las otras dos denunciantes gozan de un programa de asistencia nacional, el “Plan Trabajar”. Una de ellas aseguró que golpeó dos veces a Astudillo porque le tocó la cola cuando fue a buscar herramientas. La otra dijo que el funcionario intentó besarla, la tomó de sus brazos y la atrajo hasta sí hasta “apoyarla”.