Buenos Aires, 10 de julio.- La policía santafesina encontró
un cuerpo a unos 50 kilómetros de donde desapareció la docente
Alejandra Cugno, el lunes pasado, que "en un 99 por ciento" de
posibilidades correspondería a la mujer buscada.
Así lo informaron jefes de la Policía provincial, tras el
hallazgo del cadáver aparecido en un aljibe en desuso, a unos 50
kilómetros de Cañada Rosquín, donde se vio por última vez a Cugno.
El jefe de Policía provincial, Luis Heik, informó sobre la
aparición del cuerpo y luego, el comisario Oscar Ponzio dijo que "en un 99 por ciento" de chances pertenece a la docente.
Según confió, el cuerpo "estaba de cúbito ventral, con medio
cuerpo afuera del agua, tiene cabellos largos y rubios (como la
docente) y está vestido con un sweater de hilo azul francia, que era la única prenda que faltaba" de la mujer.
Por el hecho hay un detenido, concuñado del principal
sospechoso, José Luis Varoni (41, argentino, peón rural), quien fue visto "hacer dedo" y subir al auto de la víctima momentos antes de su desaparición, y quien actualmente se encuentra prófugo.
"Es un lugar donde hay una tapera; presumiblemente, en el
interior de un algibe en desuso podría haber un cuerpo", dijo Heik a Todo Noticias, a minutos de producido el hallazgo, confirmado luego por el comisario Ponzio.
Cugno, de 43 años, estaba desaparecida desde la tarde del
lunes, cuando se dirigía desde una escuela de la localidad santafesina de Cañada Rosquín a su domicilio, en la ciudad de San Jorge.
Hasta ahora, la policía solo había podido encontrar el
vehículo de Cugno, sus pertenencias y casi toda la ropa, menos el saco azul con el que apareció el cadáver.
Fue a unos seis kilómetros de la ciudad cordobesa de San
Francisco, cerca de donde ayer fue detenido el concuñado de Varoni, ya que tenía en su poder un teléfono que era objeto de investigación y porque, además, se halló una cartuchera, que fue reconocida posteriormente por los compañeros de la víctima.
Las circunstancias de la desaparición de la maestra pudieron
ser reconstruidas por los investigadores gracias al testimonio de
dos personas, que vieron cuando Cugno subía en su auto a Varoni, y se presume que la víctima y el presunto victimario se conocían, ya que ambos se saludaron con un beso.
El identikit confeccionado a partir de estos testimonios, "muy
valiosos -según dijo Heik-, coincide con la fotografia que
tenemos".
