San Juan.- Habla erguida, con los brazos cruzados y casi sin mostrar gesto alguno. Sus ojos permanecen secos y su voz, firme. De ese modo se muestra Romina Castro, la novia de Marcos Arancibia, quien fue asesinado a su lado de un tiro en el pecho cuando intentaba defenderla de un robo, en Chimbas. La joven, que ayer cumplió 23 años, rompió el silencio y habló con DIARIO DE CUYO tras la marcha en la que se pidió justicia por el joven.
“Tengo todas mis fuerzas puestas en que esto se esclarezca, en que se haga justicia y caigan los culpables de la muerte de la Marcos. ¿Cómo hago para estar así?, respiro profundo y recuerdo que tengo que ser fuerte para luchar”, contó la joven enfermera.
Si bien afirma que recuerda absolutamente todo lo que sucedió el pasado 24 de enero, cuando su novio la acompañó a tomar el micro que la llevaría al trabajo y se lo sacaron de su lado, dice que no puede contar nada por cuestiones judiciales.
Sin embargo, sí da detalles de cómo era aquel joven que conoció en la secundaria y que fue su novio durante 7 años y medio. “Es hermoso –asegura sin respirar-. La persona más transparente que conozco, humilde, simpático y excelente amigo”, enumera.
Y relata que juntos “nos íbamos a casar. Queríamos comprar una casa antes. Teníamos muchos proyectos, pero quedaron en la nada”. En cuanto a su vida durante la semana que pasó desde aquella mañana negra, confiesa que “los pasé organizando la marcha, acompañada por un montón de gente. Pero ayer no pude, me quebré. Yo cumplí años y traté de pasar todo el día con él –en el cementerio que visita día por medio-, ahí me desahogué”.
Ahora, Romina sólo espera justicia. “Tengo esperanza”, asegura. Y cuenta que “si me cruzara con el asesino le preguntaría ¿Por qué? ¿Qué lo impulsa? ¿Cuál es justificativo? Yo no lo entiendo”.

