San Juan, 5 de agosto.- Antonia Tejada se levanto, a las 4,30, de su cama en su casa rawsina, a las 4,30, para ver de dónde venía tanto alboroto.

En el comedor de la casa, su hijo de 19 años, Gustavo Tejada, que había estado bebiendo con amigos, estaba en plena gresca.

El resultado: madre e hijo golpeados y cortados, ya que los “amigos” del joven tenían algunas “puntas”, especie de puñales de fabricación casera.

Los dos con cortes y traumatismos encéfalo craneanos fueron internados en el Hospital Rawson y continúan en observación.