Romina Guevara (25) jamás hubiera querido escuchar lo que escuchó ni ver lo que vio a las 4.30 de ayer. A esa hora los ruidos en su casa la llevaron a ver a su esposo, que por el mismo motivo se había levantado a ver y había encendido la luz de la cocina. Entonces la penumbra le delató algo que la asustó: la silueta de un sujeto lanzándose desde su lavadero en el primer piso del departamento donde vive. Y algo mucho más grave: su marido, Arturo Ariel Tapia (30), que sangraba en el piso del living comedor y le explicaba en su agonía que lo habían herido a puntazos. ‘No me quiero morir, no me quiero morir’, fue la última suplica desgarradora de ese joven ante la desolación impotente de su esposa.

Lo que siguió fue dolor, confusión, desesperación. Bronca también, porque más de uno llamó por ayuda sanitaria y la ambulancia parecía no llegar nunca más.

De todos modos la suerte de Arturo estaba echada: había recibido siete cuchillazos en el costado izquierdo de su abdomen y pecho, y no sobrevivió porque dos de esos impactos dieron en la zona del corazón, explicaron ayer fuentes policiales y de la familia de la víctima.

Arturo trabajaba desde hace 5 años en la fábrica de aceite de oliva ‘Seis Marías SA.’, en Pocito, alquilaba desde hace un año el departamento I de la torre 4 del barrio Jardín Ferroviario, Chimbas, y allí vivía con Romina y su varón de 1 año y 3 meses.

Allí lo sorprendió la muerte ayer. Sin embargo minutos después los policías de la Seccional 26ta al mando del subcomisario Diego Rocha, parecieron cerrar el círculo con la detención de un joven de 19 años, Eros ‘El Araña’ Martínez, con antecedentes por delitos contra la propiedad. Fue detenido en el departamento E de la torre 2 del mismo barrio, porque el rastrillaje encarado por pesquisas de la Seccional 26ta y algunos testigos lo señalaron como supuesto partícipe de la maniobra.

La sospecha de los policías es que al menos ‘El Araña’ (no se descarta otro cómplice) subió por el fondo hasta el lavadero y que allí alcanzó a preparar algunas cosas para sustraer (se habla de una parrilla, un tendedero y una cortina de baño) cuando fue sorprendido por Tapia.

Se supone además que el sospechoso llevaba el cuchillo usado para matar (el arma quedó en la escena del crimen) y que huyó en bicicleta sin robar. Por eso ayer secuestraron su rodado, la posible ropa que pudo usar en el momento del hecho (tendría manchas que lo complican) y recogieron otras evidencias, como huellas de sangre en la escalera de su casa. Otra prueba importante para los pesquisas es un gran corte que sufrió ‘El Araña’ en su rodilla derecha. ‘Mátenlo, mátenlo, asesino, asesino hijo de p…‘, arengó una vecina mientras lanzaba una piedra al detenido en su traslado a la seccional.

‘Siento un dolor muy grande… no pueden matar a la gente en su propia casa’, alcanzó decir, Mario Guevara, suegro de la víctima, quebrado por la inesperada tragedia.