Federico Cecilio Fernández Gizzi (55) arribó ayer a tribunales con la franca intención de que la Justicia le pruebe su vinculación con el crimen de quien era su abogado, Francisco Sirera (61), asesinado de múltiples cuchillazos en la puerta de su casa en Trinidad, Capital, el pasado lunes a las 22,30. ‘Cómo le voy a hacer eso (matarlo) si era mi amigo, un amigazo’, le dijo a los medios. La misma versión, con más detalles, repitió ante el juez de Instrucción, Guillermo Adárvez, el fiscal Alejandro Mattar y su defensora oficial Mónica Sefair, dijeron fuentes judiciales. Su hijo Sergio Fernández Santa Lucía (28) se abstuvo de declarar. A ambos les atribuyeron homicidio simple.

¿Qué más dijo? Que esa noche salieron con Sergio en moto a ver un lote que tienen en Rawson. Que volvieron por Ruta 40. Y que cuando pasaban por Lavalle (a unos 40 metros al Este, por Esquiú vivía Sirera) los siguió un patrullero que los detuvo en Belgrano y Rioja, para averiguar sus antecedentes. Según la Policía, allí padre e hijo fueron apresados con un cuchillo de unos 40 centímetros manchado con sangre y Sergio con su ropa también manchada, pero ayer Cecilio Fernández dijo que no sabía de dónde había salido ese cuchillo.

La parte más llamativa de su relato fue su descripción de la relación que mantenía con Sirera: ‘viajábamos, nos juntábamos a comer en su casa o en la mía. Éramos amigos’, dijo en el Tercer Juzgado de Instrucción, precisaron los voceros. De todos modos, su familia lo contradijo ya que ante este diario aseguró que Sirera los había ‘estafado’ en una causa civil.

Fernández aclaró por qué el mismo día del crimen, por la mañana, presentó en la Sala III de la Cámara Penal, dos notas, una firmada por él y otra supuestamente escrita a mano por Sirera y certificada por escribano público en marzo pasado, en las que denuncia supuestas irregularidades en el Quinto Juzgado de Instrucción, donde procesaron a su otro hijo, Elías, por el abuso sexual de su hijastro de 5 años.

Dijo que era ‘parte de una estrategia’ armada con Sirera antes del juicio que larga el martes.

La negativa de Fernández, sin embargo, se contradice con otras pruebas más arrimadas a la causa. Así, por ejemplo, la ropa de su hijo fue reconocida por la esposa del fallecido como la del autor del homicidio. La mujer presenció todo esa noche.

Además, los policías ratificaron sin dudas cómo fue la detención: vieron a Sergio subir a la carrera en la moto en la que lo esperaba su padre y acelerar para escapar, precisaron. Aún falta el resultado de las pericias.