La única que sabe cómo empezó todo fue esa nena de 4 años que, por ver televisión, prefirió quedarse sola en casa en vez de acompañar a su papá a buscar a la madre en el trabajo. No pasó mucho, la pareja ya regresaba caminando por la otra cuadra cuando vieron a la pequeña corriendo hacia ellos, llorando y gritando que la casa se quemaba. Pensaron que no era grave, pero la realidad fue más cruda. En cuestión de minutos y para desgracia de la familia, las llamas consumieron todo, lo mucho y lo poco que tenían en esa vivienda de Ullum, que para colmo es prestada.
El caso ocurrió el lunes y es la tercera casa que se quemó el mismo día. Lo sucedido en Ullum dejó varios perjudicados. Matías Lara (26), su esposa Natalia Figueroa (21) y su nena -los que transitoriamente ocupaban la casa- porque perdieron sus muebles, los electrodomésticos, hasta la ropa y hoy no tienen dónde vivir. Don Alfredo Vedia (58), el abuelo, que compartía la casa con ellos, se quedó sin su cama y otras pertenencias. Y también Sergio Vedia, hermanastro de Natalia e hijo de Alfredo, el propietario de la vivienda que ahora está dañada de punta a punta producto del feroz incendio.
Hacía cinco meses que Natalia junto a Matías, su nena y su padrastro estaban en esa casa de la manzana B del barrio Ullum II. El lunes era un día como otro. Matías Lara salió de trabajar en la finca y buscó a su nena en la casa de su cuñada. Estuvieron un rato en su domicilio hasta que el joven le pidió a la niña que lo acompañara a esperar a su mamá al trabajo. La pequeña Daiana no quiso, quería ver tele. Entonces Lara se fue solo y dejó a la nena sentada en el cocina comedor. "Eran cinco minutos. Iba y venía, si son 300 metros hasta la finca. Cuando volvía con mi mujer por la otra cuadra, vimos a la nena que venía corriendo. Estaba llorando. Ahí nos contó que había fuego en la casa. Llegamos corriendo, pero ya no se podía hacer nada", describió Lara.
Las llamas salían por las ventanas. Todos los vecinos salieron a ayudarlos. "Como podían sacaban agua de la acequia y la tiraban adentro, pero no se podía parar el fuego", describió Natalia. Así estuvieron un rato, aunque el daño ya estaba hecho. Nada se salvó de las dos habitaciones y la cocina comedor. El fuego destruyó dos heladeras, el televisor, el centro musical, otros artefactos, los muebles y todo lo que había comprado con mucho sacrificio esta joven pareja y el abuelo de la casa. Se quemaron hasta los documentos de la familia y los 400 pesos que Lara venían ahorrando para fin de año. Se cree que fue un cortocircuito o que la niña, accidentalmente, encendió algo. La única que sabe qué pasó es ella, pero no dijo nada, contó su padre, y los bomberos no determinaron aún la causa del siniestro. Los Lara tuvieron que pasar la noche al aire libre sobre unos colchones que les prestaron.

