Michelle Díaz Pérez (3) pudo sobrevivir. El jueves pasado a las 00,30, cuando su mamá Virginia Pérez (23) se despertó en medio del humo y las llamas que consumían su rancho en el asentamiento San Expedito, en Marquesado, Rivadavia, Michelle fue rescatada por su madre y llevada hacia afuera con su hermana menor, Guadalupe (2). Pero entonces ocurrió lo inesperado: las niñas volvieron a meterse a la humilde construcción detrás de su mamá, que había encarado las llamas para sacar a Malena, la mayor de sus nenas, de 5 años. Y entonces todo se hizo un caos, trágico.
En medio de la confusión, Virginia no pudo localizar a Malena (quedó en la cama, completamente tapada) y encima se topó con que sus dos nenas habían vuelto a entrar. Gobernada por la desesperación solo pudo agarrar a su hija menor y salir, ya quemada. Michelle fue rescatada de todos modos por un vecino, pero en esa segunda ocasión saldría del rancho gravemente lesionada, con quemaduras en el 64 por ciento de su cuerpo y lesiones en órganos internos por inhalar el quemante calor del ambiente.
Aquel día, el luto invadiría a la familia de Virginia y su marido Mario Díaz, porque Malena no sobrevivió a ese desastre que -según la Policía- se originó por un cortocircuito en un enchufe múltiple (‘zapatilla’) que había en el rancho. Y la amargura se hizo mayor porque Michelle quedó grave, tanto que ayer no resistió las lesiones y perdió la vida en el Hospital Rawson alrededor de las 9 de la mañana, dijeron en la Policía y voceros familiares.
‘Es inmenso el dolor que tenemos. Ese día pudo haber ocurrido otra cosa porque mi prima sacó a Michelle y a la más chiquita, pero ellas se volvieron a meter detrás de ella y ahí fue que sacó a una y la otra la sacó un vecino, pero ya herida. Lamentablemente esa vez no pudo sacar a la mayor, porque no la encontró, estaba tapada en la cama. ‘¡Qué desgracia Dios! Ahora tenemos que ayudarlos para que salgan adelante’, dijo ayer Pamela Reañez, prima de Virginia.

