No le quedó nada. Las llamas devoraron toda la mercadería, dejando pérdidas millonarias. El salón tampoco serviría más. Alberto Grosso dijo que esa noche no pudo dormir y que le cuesta salir del estado de shock.

 

Veinticuatro horas después del devastador incendio en su mueblería de Valle Fértil, Alberto Grosso (39) no quiere ni pensar en todo lo que perdió. No se anima a sentarse a sacar cuentas finas, a contar la cantidad de productos que pasaron a ser chatarra. Eso lo deprimiría aún más. Pero solo basta con un par de cálculos para saber que las pérdidas fueron realmente cuantiosas. "Estoy destruido, se me fue el trabajo de toda la vida, perdí más de 10.000.000 de pesos", dijo ayer el comerciante a DIARIO DE CUYO, con la voz quebrada.

"Albertito", como le dicen sus allegados, se hizo muy conocido en el pueblo por el local, "América Hogar", una marca registrada en el corazón de la Villa San Agustín. Antes del desgraciado siniestro, era el comercio más importante de venta de muebles y electrodomésticos, con 19 años de trayectoria. 

Es por eso que el pasado lunes, a eso de las 14.30, cuando se supo que el negocio estaba ardiendo, la noticia corrió como reguero de pólvora y en cuestión de minutos el lugar se llenó de vecinos solidarios que fueron a ayudar a apagar las llamas. "Estaba medio pueblo acá, estoy muy agradecido por eso. La gente se vino hasta con mangueras, arriesgando la vida, fue increíble", dijo.

Sin embargo, la solidaridad no alcanzó, pues se quemó todo. "Las pérdidas fueron totales, no ha quedado nada. Estoy tan shockeado que no me puse a sacar cuentas, pero la mercadería que perdí fue muchísima", deslizó. El fuego destruyó todo tipo de electrodomésticos, muebles y hasta bicicletas. El consuelo del hombre es que todo era de su propiedad, no debía nada, "porque si no estaría tres metros bajo tierra".

Sobre la causa que originó el incendio, Grosso dijo que las pericias de Bomberos arrojaron que fue por un cortocircuito en la conexión que va desde el medidor de la calle al tablero del salón. Y eso le daba impotencia, pues afirmó que "el local tenía una de las instalaciones más bien hechas del departamento. Hace poco puse todo nuevo, desde el cableado hasta los disyuntores. No sé qué pudo haber pasado. Si estaba en el local lo apagaba en 5 minutos porque hasta tenía todos los equipos, pero había cerrado hacía media hora". Pese a todos los lamentos, el damnificado sabe que tiene que salir adelante, principalmente por su hijo de 7 años y su bebita de 8 meses. "¿Empezar de nuevo? No tengo idea. Estoy con una mano atrás y otra adelante, pero la vida sigue. Ojalá tenga fuerzas para continuar con esto", concluyó.

Lo dijo el dueño de la mueblería que ardió en Valle Fértil. Además, confirmó que fue por un cortocircuito.