"He ido mil veces a sacar plata a muchos cajeros que están en zonas peligrosas y nunca me había pasado nada. Encima me tomé la precaución de ir en la siesta para mayor seguridad y me asaltaron. Ya no sabés cómo defenderte de los robos". Sorprendido, molesto. Así estaba ayer Pablo Andino, un transportista de 36 años, padre de dos nenas, que fue asaltado por dos audaces "motochorros". Audaces, porque los ladrones actuaron a plena luz del día y a metros de una de las esquinas más transitadas de Capital: Comandante Cabot, metros al Este de Paula A. de Sarmiento. La víctima había retirado 1.000 pesos de un cajero instalado en la estación de servicios de ese cruce, para pagar deudas y comprarle un regalo a su madre, que ayer cumplía años. Pero no pudo hacer ninguna de las dos cosas, porque uno de los ladrones bajó de una moto, le puso un arma en la cabeza y le quitó el dinero. Segundos después, el delincuente subió al rodado y huyó con su cómplice, relató el damnificado.
Según Andino, ayer tomó un colectivo desde su casa en el barrio Güemes, Rawson, hasta ese cajero situado en ese cruce capitalino para sacar 1.000 pesos. Con ese dinero tenía pensado comprarle un regalo a su mamá y de regreso, pagar unas deudas, contó.
Tras la extracción, a las 15:30, caminó por la vereda Sur de Cabot en dirección a calle Urquiza a tomar el colectivo. Pero no hizo ni 15 metros, que un delincuente con gorra y anteojos lo sorprendió y le puso un arma (sería una pistola) en la frente. "Me dijo: dame la plata, la plata". Yo le contesté que no tenía nada y me metí las manos a los bolsillos delanteros del pantalón. Pero ahí me respondió que sabía que el dinero lo tenía en el bolsillo trasero y no me quedó otra que dárselo. Era obvio que me estaban mirando", relató resignado el damnificado.
La víctima sacó la billetera con los 1.000 pesos, documentos, el celular y le entregó todo al delincuente que no dejaba de apuntarle. El ladrón corrió hasta donde lo esperaba su cómplice en el costado de la calle. Ahí arrancaron en contramano por Cabot al Este y casi fueron arrollados por una tráfic que venía de frente. Luego, doblaron hacia el Norte por calle Hudson y desaparecieron, contó Andino.
"Fue un robo muy violento. El tipo me pegó con el caño del arma en la frente. Ahí pensé en mis hijas y les di todo. No valía la pena perder la vida por unos pocos pesos. Además, qué me voy a imaginar que me van a asaltar a esa hora", comentó indignado Andino.

