Gerardo Alferillo, el entrenador de rugby sospechado de haber abusado durante un año de un chico que hoy tiene 15 años, se entregó ayer en la sección Seguridad Personal de la Brigada de Investigaciones, en la Central de Policía.

Había sido el juez de Instrucción Benedicto Correa quien ordenó la captura de Alferillo, luego de que el fiscal Daniel Guillén se opusiera a que siguiera libre tras la denuncia, pues argumentaba que podía fugarse o entorpecer la investigación.

Ahora, Alferillo podrá dar su versión de los hechos en una declaración indagatoria. Su defensa, ya anticipó públicamente que su cliente mantenía una relación con connotaciones sexuales, pero consentida por el menor. Y ése seguramente el eje de los dichos del imputado.

El caso se había denunciado en agosto pasado, cuando la madre del chico descubrió el llamativo intercambio de mensajes entre su hijo y el sospechoso.

Entonces se supo que los hechos se venían produciendo desde por lo menos un año atrás, generalmente en el departamento del entrenador, que luego de la denuncia pública del caso fue separado del club Huazihul.

Tanta indignación provocó en la familia del menor, que en una ocasión se acercaron para hacerle una suerte de escrache en su lugar de trabajo en una obra social de Capital. Y el escándalo terminó en la Seccional 1ra.

Las pruebas recolectadas hasta hora en la investigación, son claves para el futuro procesal del sospechoso.

Si el juez Correa entiende que cometió actos que sirvieron para corromper al menor, y esos hechos fueron agravados, es probable que luego de indagarlo resuelva no excarcelarlo.