La versión que Juan Buenanueva (58 años) les dio a las autoridades de la escuela Pedro Alvarez apostada en calle 13, entre Alfonso XIII y Ruta 40, en Pocito, es que cuando los 7 ladrones entraron al edificio él (sereno en el colegio a través de un plan Jefes de Hogar) estaba en una precaria habitación, a oscuras y a pocos metros de los delincuentes. Y que de allí, a través del hueco del nailon de una ventana, vio todo sin poder hacer nada porque no tiene un teléfono celular y porque no pudo escapar por miedo, ya que los sujetos robaban cerca suyo y cualquier movimiento no pasaría desapercibido. Ese relato de los hechos lo revelaron a este diario el portero y varias docentes del colegio ayer, cuando precisaron que los delincuentes forzaron y rompieron con sierras candados en al menos tres aulas y, luego de seis horas de revisar todo, huyeron con dos televisores, dos estufas, un equipo de sonido usado para los actos escolares y un decodificador de televisión.
Es la tercera vez que entran a robar a esa escuela a la que asisten más de 300 chicos, precisó ayer Juan José Pérez, quien trabaja de portero hace 22 años.
La versión que habría dado Buenanueva a las autoridades escolares y a la policía, era analizada ayer con lupa por los investigadores de la comisaría 7ma. de Pocito a cargo del comisario inspector Oscar Riveros. "Este hombre refiere que el robo ocurrió entre la 1 y las 7 de la mañana a pocos metros del lugar donde él estaba, una pequeña habitación. En base a lo que dice vamos a investigar a fondo", dijo ayer un jefe policial.
¿Por qué los ladrones revisaron todo menos el lugar donde estaba el sereno?. Al parecer no se metieron a ese cuarto por su aspecto: tiene una puerta precaria y ventanas cubiertas con nailon, y no la impresión de esconder algo de valor, dijeron en la escuela.

