La lista de fallecidos en accidentes de tránsito sigue creciendo como una bola de nieve. En tan sólo 5 días, entre el domingo a la noche y ayer al mediodía, ya murieron 8 personas. Ayer, en apenas 20 minutos, se sumaron dos víctimas más: un niño de 13 años que fue embestido por un automovilista cuando cruzaba la ruta 40, en Chimbas. Y un motociclista que fue atropellado en pleno centro capitalino por una mujer a bordo de una camioneta.

El niño
Maximiliano José Fuentes (13, el segundo de 4 hermanos) cursaba sexto grado en la escuela 13 de Junio, ubicada en ruta 40, a metros de calle Centenario, en Chimbas. Y cuando salía de la escuela debía tomarse dos colectivos para poder llegar a la casa que compartía con su madre, su padrastro y su hermanita de apenas 6 meses de vida en la Comuna San Miguel, Chimbas.
Según su padrastro Marcos Gómez, uno de los micros lo dejaba en Maipú y Rawson, Capital, y de allí se tomaba otro para llegar finalmente a casa.

Pero ayer, la rutina del niño no sería la misma: José tomó el colectivo de la línea 20 de la empresa ‘Albardón’ y cuando la unidad transitaba por ruta 40, unos 150 metros al Norte de Rodríguez, en Chimbas, decidió bajarse. Su familia anoche no entendía por qué bajó en ese punto, ya que no tienen parientes o conocidos por esa zona. ‘Tal vez iba a la casa de un amigo o de un compañerito, pero la verdad es que iba solo y no sabemos por qué se bajó justo ahí’, dijo Gómez. Carlos Fuentes, tío del niño y presente en el lugar de la tragedia, tampoco sabía por qué su sobrino eligió bajarse allí.

Lo cierto es que esa decisión le costaría la vida: eran las 12.10, cuando José se bajó en el costado Oeste de la banquina y empezó a caminar hacia el Este para atravesar ese tramo peligroso de la ruta 40, pero no pasaría del intento. En medio de la calzada fue embestido de lleno por un hombre que circulaba a elevada velocidad hacia el Sur por la ruta a bordo de un Peugeot 206 rural.
Según la Policía, ese rodado era guiado por Aldo Javier Torres (42) e informalmente el hombre habría dicho que no vio al niño cruzando, que ‘se le apareció de repente’.

La realidad es que la velocidad y la violencia del impacto hicieron que el niño perdiera su gorra y la zapatilla derecha. De hecho, el pequeño voló alrededor de 53 metros y el auto quedó irreconocible: el capot, el parabrisas y la luneta quedaron destruidos, informaron fuentes policiales. Tras el choque, algunos vecinos se acercaron a auxiliar al niño, pero todo fue inútil. Minutos después, llegaron efectivos de la Comisaría 17ma y trasladaron detenido a Torres, señalaron las fuentes.
‘Estamos destrozados, no lo podemos creer. Lo que aún no entendemos es hacia dónde iba Maxi’, dijo Gómez, dolido.