Segura, sin dudas. Así se mostró ayer una joven de 22 años ante el tribunal, cuando ratificó que José Antonio Aranda (43 años, empresario) fue el sujeto que alrededor de las 13 del 26 de diciembre de 2008, la redujo con una pistola y un cuchillo para obligarla a que le practicara sexo oral y antes de irse le robó su celular, dijeron fuentes judiciales.
La víctima por entonces tenía 17 años y ayer reveló que ese día salió a comprar curitas en una farmacia y que todo ocurrió cuando volvía a su casa. Según las fuentes, la joven dijo que el sujeto se le acercó para preguntarle dónde quedaba una escuela primaria en el barrio Centinela, Rivadavia, y luego de que ella le precisara la dirección, le apuntó con una pistola en su abdomen y un cuchillo en su cuello para llevarla hasta la vereda de una casa abandonada. Según ese relato, allí la obligó a practicarle sexo oral y luego le robó.
También reveló cómo fue que impulsó la investigación de su caso a través del contacto con DIARIO DE CUYO. Y cómo reconoció a Aranda, primero en fotos y luego en rueda de personas.
La versión que dio la joven ante el juez Eugenio Barbera (Sala III, Cámara Penal) fue corroborada por su madre y también por una joven a la que fue a pedir ayuda cuando la maniobra concluyó, dijeron.
Aranda ya negó su vinculación con esa maniobra y aunque en el inicio del juicio se abstuvo, el lunes podría declarar, informaron.
Los dichos de la denunciante complican a Aranda, quien en diciembre pasado fue condenado en la Sala II de la Cámara Penal a 3 años y 3 meses de cárcel por una maniobra similar: haber golpeado, manoseado e intentado robar a punta de arma a una mujer, entonces de 53 años, la mañana del 19 de noviembre de 2009 en el barrio Chacabuco, en Desamparados, Capital.

