Primero, se escabulleron por los fondos e iniciaron varios focos de incendio (con combustible y bombas Molotov), en el parral y en lugares muy próximos a la casa, como el sitio preciso donde el último miércoles murió uno de los suyos, de 15 años, por tocar un alambre con corriente. Cuando la Policía reaccionó para evitar dañinos ataques al cuerpo principal de la vivienda, llovieron las piedras lanzadas a mano y violentos hondazos que dejaron varios uniformados con lesiones, ninguna grave. Los cruces más duros implicaron el lanzamiento de algunos disparos con balas de goma por parte de la Policía y se produjeron entre el mediodía y las 16 de ayer. Y obligaron a la intervención de varias áreas policiales (unos 60 efectivos) dirigidas por el comisario inspector Domingo Allegue, jefe de la Unidad Regional Capital, y también por el jefe de la Seccional 26ta., el subcomisario Diego Rocha.
La violenta reacción de familiares, amigos y vecinos de Pablo González (víctima) ocurrió luego del sepelio del chico. Y anoche mantenía en vilo a la Policía en la casa del conflicto: la de los Sabio Torrente ubicada en calle Díaz al 2676, al norte de Santa Cruz y colindante con el barrio San Francisco, Chimbas, donde vivía el chico muerto.
Ayer, el mismo Rocha explicó que por expreso pedido suyo, actuaron dos equipos policiales con cámaras de foto y filmadoras para documentar y hacer un control interno del accionar policial (que tiene prohibido reprimir) y para recabar información que pueden servir en futuras investigaciones, porque más allá de que la gente pretenda descargar su furia por la muerte, en la Policía dicen que cometen delitos como el daño a la casa y las lesiones a los uniformados: hasta ayer, se contabilizaron un total de 27 alcanzados por las piedras.
Por la muerte de González está preso el hijo del fallecido dueño de casa, acusado de homicidio culposo. El caso se maneja sobre la hipótesis de que el chico entró con otros a robar (su familia habla de que quiso sacar una pelota) y que a causa de su intromisión murió al tocar el alambre electrificado, un elemento de seguridad que, a priori, está prohibido como defensa hogareña.

