En ese tramo del barrio La Amistad, en Chimbas, los vecinos viven cada vez más encerrados, enrejados y con miedo. Son los que habitan las manzanas D, F y H y viven al final del complejo, un final marcado por un muro de unos 2 metros que se pensó para proteger a la gente del canal. Alguna vez, en junio de 2011, ese muro fue pintado y ornamentado por los vecinos con sus propias manos. Pero hoy, es la improvisada cartelera de los delincuentes para dejar sus mensajes intimidantes, como el último: ‘Muerte a los del Amistad’ y otros de similar calibre como ‘No llames a la yuta’. Es que esos vecinos son los que reclaman ayuda a la Policía, generalmente de noche, cuando los violentos de su propio barrio se enfrentan en esa divisoria con los del barrio La Calandria, que está al otro lado del muro y del canal.

Lo más grave -dicen- es que cada vez es más frecuente que esos altercados terminen a los tiros. Y por eso es que ya no saben qué hacer, pues a los continuos daños en las viviendas, el uso de armas de fuego puede terminar con heridos y, lo peor, con la vida de algún inocente.

‘Es tan grave el problema que cuando vas a buscar trabajo te bajan puntaje por decir que vivís en el barrio La Amistad’, dijo un vecino desocupado.

De día parece haber una tregua, pero sólo en apariencia: ‘En verano se la pasan todo el día en el canal, tomando o drogándose. Y cuando roban, ni la Policía los puede seguir porque usan un pasadizo que es angosto y por ahí no pueden cruzar los patrulleros’, dijo otra vecina, indignada.

Parte del problema podría solucionarse -estiman- si el municipio de Chimbas colaborara con patrullaje en esa zona, la limpiara o construyera algún polideportivo.

‘Yo tengo la marca de una zapatilla como a dos metros en una de la paredes de mi casa cuando se metieron a robar. Yo creo que esa habilidad no la tiene cualquiera y por eso deberían hacer algún complejo para deportes, porque es una lástima ver tantos chicos ociosos, robando o drogándose’, precisó otra mujer, irónica.