San Juan, 13 de abril.- La puerta, aparentemente forzada. La humilde vivienda revuelta. El cuerpo tirado, con marcas en el cuello y, al menos, un golpe en la cabeza. Ese fue el escenario con el que se encontró la Policía y el juez Maximiliano Blejman, del Cuarto Juzgado de Instrucción, cuando accedieron a la casa de Guillermo Alcayaga (56), en Callejón Montenegro, cerca del río Yakin, en El Rincón, departamento Albardón.



El hombre vivía solo, pero por testimonios de los vecinos (es una zona con casas bastante aisladas), no hacía mucho tiempo que lo hacían en ese lugar. Si bien la autopsia llevará claridad a los investigadores, todos los caminos conducen a un homicidio.