Si alguna vez se detendrá la violenta seguidilla de muertos a balazos que ya se cobró tres vidas en medio de un enceguecido cruce de venganzas entre dos grupos familiares en la zona Norte del Gran San Juan, es una respuesta que solo la pueden dar sus protagonistas. Por ahora, lo que queda es el desgraciado saldo: Walter Tobal (35) asesinado de 3 tiros por su vecino adolescente el 17 de marzo de 2013, en Chimbas. Ese jovencito, Angel "Huevito" Amado (19) muerto de 9 cuchillazos en el Parque de Mayo por un hermano de Tobal, Sebastián (20) el 19 de enero pasado. Y el tercero de la seguidilla, Carlos "Mauro" Murúa (34), muerto el pasado jueves, 14 días después de recibir un balazo en el abdomen disparado por un cuñado de Amado, Mauricio "Peca" Ramírez (21, aún prófugo) en la puerta del salón que construía en Benavides al 3580 Oeste, en Rivadavia.
Según la Policía, Ramírez es cuñado del fallecido Amado y con la muerte de Murúa se vengó de los cuatro tiros que le habían dado en su casa cuando falleció Tobal. La versión es que una hora después de que aquella muerte, los familiares del deudo se fueron a la vivienda del "Peca" a buscar al "Huevito". No lo hallaron, pero el dueño de casa terminó con cuatro tiros: en el abdomen y en el muslo, la rodilla y el brazo del costado derecho.
Fuentes Policiales aseguraron que Ramírez mató a Murúa porque era del grupo de los Tobal y "lo tenía marcado" como uno de los sujetos que lo había baleado. Sin embargo la familia del fallecido lo negó: dijo que la víctima no tenía antecedentes y que el "Peca" ya le había robado y lo había tiroteado por lo menos una vez anteriormente.
EL ORIGEN
Viejos problemas entre las familias Tobal y Amado en la Villa Unión, Chimbas, se instalan como el punto inicial de la trágica contienda. Los primeros que llevaron el asunto a niveles homicidas fueron Walter Tobal (35) y su entonces adolescente vecino Angel "Huevito" Amado (17). El cruce se inclinó a favor de este último, porque le dio tres tiros a Tobal y le provocó la muerte horas después.
Fue entonces que, según la Policía, familiares y amigos del fallecido salieron a buscar a su homicida. Y balearon a su cuñado "Peca" Ramírez en su casa del barrio Almirante Brown II, en Rivadavia.
Todo pareció volver a la normalidad, hasta que el pasado 19 de enero le tendieron una emboscada al "Huevito" Amado, que había salido de prisión tras el crimen por ser menor. Una joven lo llevó al parque y allí Sebastián Tobal lo ultimó de 9 cuchillazos.
El último jueves falleció Murúa; había sido baleado el pasado 23 de abril. Su crimen abrió otra herida y el final es incierto.
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