Procesamiento con prisión preventiva. En Tribunales aseguran que esa será la resolución que tomará el juez de Instrucción Alberto Benito Ortiz sobre los principales implicados en uno de los más aberrantes crímenes de la historia provincial, el de María Cristina Olivares, la joven de 26 años, madre de 2 varones, que fue asesinada de al menos 140 puñaladas la tarde del 7 de julio del año pasado en Pocito.
Quienes siguen de cerca el caso aseguran que esa será la decisión del magistrado, porque hasta ahora ninguna prueba o circunstancia extraordinaria modificó el estado de sospecha que pesa sobre los detenidos por ese homicidio: Miguel Angel Palma (25 años, separado de Cristina pero esposo en los papeles), su novia Rosa Videla (28) y la cuñada de esta joven Noelia Corvalán (20). El caso también complica como encubridor a un hermano de Rosa, Ramón, el único que está libre.
Lo que el propio magistrado debe resolver con precisión es qué clase de delito cometieron y qué participación cumplieron en la maniobra, pues Rosa Videla y su cuñada Noelia Corvalán, admitieron que estuvieron presentes en la escena del crimen pero apuntaron a Miguel Palma como autor del sangriento ataque. Ramón Videla también complicó a Palma, pero este joven, ante el juez, negó de plano cualquier relación con la maniobra.
Todo pasó la tarde del 7 de julio de 2012. Hasta entonces Cristina era una joven común, que alquilaba cerca de la casa de sus padres en Pocito y cuidaba enfermos para mantener a sus hijos mientras intentaba sobrevivir a una relación conflictiva con su marido, Miguel Palma (25), del que estaba separada pero al que seguía queriendo. Su cuerpo fue encontrado un día después de ser asesinada, en callejón Picón y calle 7, Pocito.
Ayer, el juez Ortiz se trasladó al escenario de los hechos para realizar una inspección ocular junto con sus colaboradores, el fiscal Fabrizio Médici, los defensores Carlos Reinoso y Raúl Rojo, el padre de Cristina, Antonio Olivares y su abogado Eduardo Cáceres, además de los policías que investigaron y esclarecieron el espeluznante homicidio.

