A. (no se revela su nombre para protegerla) tiene una hermana que es niña madre desde hace dos meses. Otra hermana -ahora mayor- que fue madre siendo menor de edad. Un hermano de 17 años que tendría problema de adicción a las drogas, algo por lo que ya pasó su otro hermano varón de 19 años. Y un hermanito de 3 años que milagrosamente se salvó de morir ahogado en un canal por seguir a su madre cuando se iba a trabajar. Justamente por ahí pasaría el principal problema de la niña de 11 años que fue encontrada en un hotel alojamiento con un anciano de 76 años: el riesgo al que se encuentra expuesta es por la ausencia de un mayor en su casa, la cual es más un calvario que un hogar.

A las seis de la tarde del pasado lunes 7 de septiembre, cuando salió de la escuela, A. le dijo a su hermana de 14 años que salía a la calle a jugar. Un par de horas después, un policía les golpeó la puerta para comunicarles que había sido hallada saliendo de un hotel por horas con un adulto. Y la versión del anciano complicó aún más la realidad de esta niña, cuando le dijo a la policía y luego a la justicia que siempre le iban a ofrecer sexo por dinero a su taller mecánico.

Para la madre de la nena, eso no es cierto: "Prefiero salir a pedir, que es más digno, pero jamás haría eso", le dijo a una psicóloga y una asistente social. Estas profesionales no creen que la mujer sea una mala madre. Ella es la jefa de la familia, tiene 41 años, trabaja desde los 12 y cobra una pensión de 800 pesos mensuales por tener 7 hijos. Todos los días tiene que salir a ganarse la vida como vendedora ambulante. Los 20 ó 30 pesos diarios que junta los destina al mantenimiento de sus hijos y nietos, ya que no recibe ayuda de los padres de sus niños. Y siempre tuvo que criar sola a sus hijos.

En la casa de la niña viven 12 personas: la madre; sus siete hijos, de los cuales cinco son menores. De ellos, dos son mujeres: una, la de 14 años, fue mamá hace dos meses y se peleó con su novio; la otra, de 19 años, tiene dos hijos de 5 y 2 años, está embarazada de 8 meses y vive con su pareja de 22. En el fondo hay otras dos piezas: en una vive el padre enfermo de diabetes de los dos niños más chicos (tienen 3 y 8 años), con quien la madre de la familia ya no tiene vínculo directo. Y en otra pieza la hija mayor con su familia.

La casa es de material, tiene una cocina comedor con agua potable, gas envasado y energía eléctrica. Un solo dormitorio con una cama de dos plaza y dos de una plaza. Y un baño fuera de la vivienda.

Las dos hermanas mujeres son las encargadas de cuidar a los niños ante la ausencia de la madre de la familia. Pero además del escándalo por lo que pasó con A., hay otros síntomas que golpean a la familia: esta nena tiene 11 años y cursa 3er grado, cuando debiera estar en 6to; el nene 8 años dejó de ir a la escuela después de las vacaciones de invierno; la de 14 años también dejó la escuela cuando fue mamá hace dos meses y el de 17 años, quien su madre sospecha por su conducta que tiene problemas con la drogas, hace changas.

La ausencia de la madre en la casa es la falla que detectó la Dirección de Protección al Menor, tras una visita al domicilio después que la niña fue devuelta a esa familia el miércoles último. En esta oficina del gobierno creen que la madre de la niña hace lo imposible por sacar a flote a su familia, que es una buena madre, pero que con las herramientas que tiene no le alcanza (ver recuadro). Y consideran que también ella es víctima de las condiciones de vida por las que atraviesan.