Jesús Quintero (18) y su familia seguían ayer shockeados. Es que el último sábado un hecho de inseguridad cambió sus vidas dramáticamente. Un delincuente atacó al muchacho en la puerta de su casa en Pocito para robarle el celular y lo hirió de un puntazo en la pierna derecha antes de huir. El herido vio a un cómplice en moto y se le fue encima, mientras pedía ayuda a su familia. Sus padres, un hermano y una cuñada salieron a auxiliarlo y pensaron lo peor al verlo ensangrentado. Finalmente, el cómplice, un joven de 18 años que ayer no fue identificado por la Policía, fue reducido y entregado a unos efectivos.

Cuando parecía que el mal trago había pasado, ocurrió algo fatal. Jesús está convencido que Mercedes Isabel Agüero (45), su mamá, no soportó el susto de verlo lastimado y por eso se descompensó delante suyo y llegó sin vida a un hospital. Por si fuera poco, tras su muerte, el muchacho, su padre y un hermanito debieron mudarse de la casa que le prestaban en una finca por miedo a represalias.

Mercedes era madre de cinco hijos y trabajaba en esa finca de calles Aberastain y 17. En esa casa vivía junto a su marido, Jesús y su hijo menor, de 2 años. Y hasta el sábado, jamás había evidenciado algún problema serio de salud, indicó Mauro, otro hijo. Jesús recordó ayer que ese sábado había salido a las 21.30 para ir al cumpleaños de un amigo. ‘El que me atacó acababa de intentar asaltar a un colectivero. Se me vino y quiso robarme el celular. Me tiró un puntazo de atrás. Iba a mi pecho, pero lo desvié y me lastimó la pierna. Después me le fui al cómplice’, dijo el herido. Tras hacer la denuncia, Jesús regresó a su casa y vio morir a su mamá. ‘Ella estaba muy nerviosa, me preguntó si estaba bien. En eso salgo a hablar por celular y ella salió detrás con mi hermano en brazos. Alcanzó a decirme que lo sostuviera y cayó desmayada al piso. No podemos creer lo que pasó y ojalá hagan algo por la seguridad porque esa zona es muy peligrosa’, agregó el muchacho, dolido.