Abandonados por los padres. Los parientes que mucho no se ocupaban de ellos. Y por si todo eso fuera poco, posibles víctimas de abusos sexuales. Más terrible no podía ser la vida de dos hermanitos, de 6 y 7 años, que hoy reciben contención en la Escuela Hogar y por quienes se abrió una investigación policial por un presunto delito sexual. La denuncia la hizo la directora de ese establecimiento tras descubrir que los chicos, que nunca habían ido al colegio, tienen pánico de volver con su padre porque supuestamente los sometía a situaciones perversas.
En esta historia hay una tercera víctima. Es un hermano de ellos, de sólo 3 años, que está con la abuela desde que fueron separados y llevados a hogares de distintos parientes. Esto fue a mediados del año pasado, después de que su madre supuestamente los dejara a su suerte, casi como animales, en una cancha de fútbol cerca del barrio La Estación, en Rawson.
Su padre aparentemente ya se había desentendido de los niños hace tiempo y entonces ellos vivían en un ranchito de villa "Los Cilindros" con su madre, una jovencita que tuvo al mayor de los niños a los 13 años -hoy tiene 20-, relataron fuentes del caso. La chica, según los parientes, es prostituta. Esos familiares relataron a las autoridades de la Escuela Hogar que esa muchacha abandonó a los chicos con una nota que decía: "no los quiero ver más", relató Mónica Montero, directora de la Escuela Hogar.
Como los parientes son de la zona, alguien les avisó y tuvieron que ir a recogerlos. Los niños tenían 6, 5 y 2 años. El varón fue acogido por un tío abuelo. La nena, por una tía abuela, y el más pequeño por otra abuela, todas familias pobres, explicó una docente.
Comida no les faltaba, pero pese a que esos familiares tenían hijos estudiando, a estos hermanitos de 5 y 6 años no los llevaban a la escuela, comentaron. Estando con su madre, tampoco habían ido ni al jardín de infantes.
Recién desde el mes pasado, uno de los abuelos llevó al mayor de los chicos a la Escuela Hogar para internarlo. Fue ahí que Mónica Montero, la directora, decidió aceptarlo teniendo en cuenta el desamparo del niño, la falta de recursos de sus familiares y la nula educación. El niño, a sus 7 años, empezó el primer grado y se adaptó. La directora y el gabinete social del establecimiento hicieron gestiones con los otros parientes para traer a la hermana, de 6 años, y en el futuro también al nene de 3. Entre tanto, localizaron al padre de los chicos. "Nos contaron que la madre no quería ni mirarlos en la calle. Por eso hicimos que buscaran al padre. Pensamos que hacíamos el bien para los chicos. Era una forma de que él se comprometiera y tuviera un acercamiento con ellos", relató Montero. El muchacho, que sería lavacoches y vive en casa de otros familiares, estuvo de acuerdo en buscar a los niños y tenerlos al menos los fines de semana. Eso fue alentador para los profesionales, pero tuvieron una inesperada sorpresa. Cuando el lunes último le avisaron al nene mayor que este viernes (por ayer) su hermanita y él se iban con su papá, fue como si hubiesen mencionado al diablo, explicó una fuente del caso. El niño rogó no irse con su padre, pero nadie sabía por qué. Esa noche no durmió por las pesadillas y lloró mucho, relató una docente. La celadora y después la directora, hablaron con el niño y poco a poco se enteraron de un drama oculto. El pequeño les relató que su papá, quien ahora pensaba llevárselos, supuestamente lo manoseaba y le hacía cosas obscenas, señalaron en la policía. Aseguró que su hermana también sufrió lo mismo, por eso tenía espanto de volver con el hombre. El niño contó otras cosas feas, entre ellas que solían presenciar escenas, por parte de su mamá, de esa vida promiscua que llevaba, reveló una profesional.
Ante la sospecha de que los niños padecieron abusos sexuales, las autoridades de la Escuela Hogar hicieron la denuncia en la Seccional 6ta. y dispusieron que los niños no se vayan con el padre. Si bien los parientes se los llevarán los fines de semana, exigieron que no los dejen acercarse al papá. Mediante un examen médico ya determinaron que no tienen lesiones físicas. El caso está en manos del juez Leopoldo Zavalla Pringles que, por el momento, sólo ordenó practicarles estudios psicológicos a los pequeños para confirmar si existieron los abusos, mientras tanto el padre sigue libre.

