Una nena con desnutrición crónica. La otra sufre convulsiones. El papá que no consigue trabajo y hace changas como albañil. Y como si fuera poco, la casa de adobe que alquilaban hace 8 meses por el modesto precio de 350 pesos por mes se quemó por completo. Peor no le podía ir a esta familia pobre de Chimbas que, además de tener muchos problemas, ayer se le incendió la vivienda por un cortocircuito y perdió lo poco que tenía.
A Miguel Ochoa (24) y Yanina Agüero (26), como a sus pequeños hijos, no les quedó más que la ropa que llevaban encima. El fuego desatado ayer a las 13.30 en la vivienda que alquilaban en la calle Jáchal al 1655 de Villa Unión, acabó con los muebles, electrodomésticos y hasta con la mochila y los útiles de la hija más grande, Priscila de 5 años, que padece de desnutrición crónica, contó el papá.
Fue un accidente, pero por la precariedad de la casa. Ochoa relató que los Bomberos le explicaron que la causa del incendio fue un cortocircuito en un cable que cruzaba a la altura del techo de cañas y palos. Según la familia, en esos momentos no había nadie en la casa. Yanina Agüero salió con sus tres hijos pequeños por un rato para ir ver a su mamá, que vive a la vuelta, sobre calle Salvador María del Carril. Ochoa a esa hora estaba en una obra.
A los 20 minutos de que Yanina se ausentó, la fue a buscar una vecina para avisarle que su casa estaba ardiendo. "Me vine como pude, ya se veía el humo que salía de la casa. Los vecinos me ayudaron. Ellos rompieron la puerta y se metieron, pero el fuego era grande", relató la joven. Cuando la gente arrojaba agua, parte del techo de la única habitación se desplomó. Otro lugar que dañó el fuego fue el comedor. Perdieron tres camas, otros muebles, y artefactos como el televisor, una heladera y un DVD. Junto con la ropa también se quemaron los 1.000 pesos que la familia venía ahorrando para cambiar su vieja moto.
"Mi hija mayor está en tratamiento por desnutrición. A la otra nena le dan convulsiones de vez en cuando. Ahora, no se qué voy a hacer si ni casa tenemos", dijo Miguel Ochoa. Yanina pensaba en lo más urgente: "nos quedamos sin pañales y sin abrigos. Estamos con lo puesto nada más, y esta noche (por ayer) tendremos que acomodarnos en la casa de mi mamá, no tenemos otra".

