Entre la noche del jueves y la madrugada de ayer, dos ancianos fueron víctimas de dos violentos ataques en sus casas de Capital y Pocito.
El más grave
Eran las 00.30 de ayer cuando dos sujetos tocaron el timbre del almacén que atiende desde hace más de 30 años Cristobal Viñas (70) en su casa de calle Del Carril 212, en Villa Paolini, Pocito. El hombre tocó un portero y les abrió. Apenas ingresaron, uno de ellos le dijo: "Viñas, dame un fernet", contó Benita Campillay de Viñas (66), esposa de la víctima. Y apenas el anciano se dio la vuelta para agarrar la botella, empezó la pesadilla. Los sujetos saltaron el mostrador y uno comenzó a golpear ferozmente la cabeza de Viñas con la cacha de un arma. El anciano, ensangrentado, se defendió y alcanzó a golpear al asaltante. A todo esto, el cómplice agarró $2.500 en tarjetas telefónicas que estaban debajo del mostrador. Además se llevó la recaudación del día, contó la mujer, quien no supo precisar el monto.
Los ladrones huyeron y el anciano, desde el piso, llamó a su esposa, quien estaba en otro sector de la casa. Luego, Viñas fue asistido en el hospital Rawson. Allí le hicieron una placa, le recetaron analgésicos y lo despacharon, contó Campillay. "Hoy (por ayer) mi marido se levantó con dolores en el pecho y cuando lo llevamos al médico, lo dejaron internado en Terapia Intensiva. Parece que también le pegaron en el pecho", dijo la mujer. Y agregó: "nosotros no vamos a cerrar el negocio porque la jubilación no nos alcanza para vivir".
Ataque frustrado
Pastora Portillo de Luna (75) y su nieta, la agente Raquel Olivera (36) fumaban un cigarrillo a las 21,20 del jueves cuando golpearon la puerta de su casa de Antártida Argentina 1.138 Sur, en Villa 11 de Septiembre, Capital. La anciana se asomó por la ventana y vio a un sujeto que le preguntó por una familia Pérez. Y como no le sonaba ese apellido, le dijo que no los conocía y cerró, contó Portillo. En eso su nieta se paró y la anciana, como pensó que se iba, abrió la puerta. En ese momento, el sujeto empujó la puerta y empuñando un arma, obligó a las mujeres a tirarse al piso. En pleno asalto, su hijo Orlando Luna, un sargento retirado de la Policía, llegó en auto con su mujer (una subcomisario en actividad) y sus dos hijos adolescentes a buscar un carnet de conducir, contó el hombre. Cuando Luna llegó a la puerta, vio a su madre y su sobrina tiradas en el piso y encañonadas por el delincuente. "Ahí me saqué y forcejeamos con el ladrón. En un momento, él salió y tiró un tiro al aire", dijo el ex sargento. En eso, otro sujeto llegó caminando desde la esquina y con un arma, encañonó a la familia de Orlando Luna. Pero Luna no se amilanó y corrió al rodado a pedirle el arma a su esposa. Los ladrones escaparon por un callejón contiguo hasta un remís gris que lo esperaba en la otra cuadra. Luna y su mujer los persiguieron en su vehículo, pero no pudieron localizarlos, explicó el hombre.

