Dos oficiales de la Policía local quedaron presos por un presunto fraude con adicionales. Un juez los investiga por el cobro irregular de horas extras, supuestamente, no trabajadas o que se superponían con las tareas que cumplían en un puesto policial de Chimbas. La denuncia y los testimonios apuntan directamente a uno de esos uniformados, pero existen sospechas que el otro, que era su jefe, le daba protección o tenía algún trato a través del cual permitía la maniobra, revelaron fuentes judiciales y policiales.
Los ahora detenidos son el oficial subinspector Néstor Brizuela y el oficial principal José Pérez, quienes se encuentran alojados en la Regional Sur, confirmaron en la misma fuerza. Ambos fueron apresados el viernes al mediodía por una causa por posible fraude en perjuicio a la administración pública.
El caso es investigado desde febrero pasado por el juez Benedicto Correa y el secretario Martín Heredia Zaldo del Cuarto Juzgado de Instrucción a raíz de la denuncia de un agente de apellido Lucero de la Unidad Operativa Villa Mariano Moreno. Brizuela trabaja en ese puesto policial y José Pérez hasta hace un mes había sido el jefe de esa dependencia.
En principio, Lucero fue a denunciar amenazas y presiones por parte de Brizuela, quien entre otras cosas le habría dicho: ‘te voy a pegar un tiro’, según fuentes del caso. El agente declaró que sufría esos maltratos porque se negaba a ser cómplice del mal proceder del oficial, que a veces lo tenía de chofer personal. Fuentes del caso señalaron que, según el uniformado, en una ocasión se hizo llevar en patrullero a su casa y luego al dique. Otros policías aseguran que utilizaba el patrullero para trasladar a los hijos a la escuela o hacer trámites personales. Pero eso no fue todo, el agente Lucero también reveló que, desde hace un par de meses, Brizuela cobraba horas extras por el Operativo Máxima Seguridad sin trabajar o mientras cumplía sus guardias.
Esto último fue lo que desató el escándalo. Las primeras averiguaciones indican, incluso, que supuestamente hacía adicionales en otros lugares en las horas que debía estar de guardia en el puesto policial y que, encima, después se las arreglaba para cobrar adicionales por el Operativo Máxima Seguridad en el mismo horario, según fuentes judiciales y policiales. A través de los libros de guardia también se constató que el oficial abandonaba sus guardias.
El principal Pérez quedó involucrado debido a que era él quien firmaba las planillas por las horas extras que cobraba Brizuela, además no podía desconocer las presuntas irregularidades que cometía el oficial, dijeron. Los investigadores sospechan que existía connivencia entre ambos y había dinero de por medio. La causa puede salpicar a otros jefes policiales porque, en teoría, alguien debía controlar lo que sucedía en ese puesto.

